Con más del 90% de las mesas informadas, el candidato conservador Miguel Ángel de la Espriella se imponía por un margen ajustado sobre el oficialista Gustavo Bolívar en el preconteo de la segunda vuelta presidencial. La definición mantenía en vilo a Colombia y abría la posibilidad de un cambio de rumbo político tras cuatro años de gestión de Gustavo Petro.
La elección presidencial de Colombia ingresó este domingo en su tramo decisivo con un escenario de máxima paridad. Según los datos preliminares difundidos por la Registraduría Nacional, Miguel Ángel de la Espriella encabezaba el preconteo con una ventaja reducida sobre Gustavo Bolívar, en una disputa marcada por la polarización y la expectativa por el resultado final.
Con más del 90% de las mesas escrutadas de manera provisoria, la tendencia favorecía al candidato opositor, aunque las autoridades electorales evitaron anticipar una proclamación definitiva. El sistema de preconteo, utilizado para transmitir rápidamente los resultados tras el cierre de los comicios, suele coincidir con el escrutinio oficial, aunque carece de validez legal.
La segunda vuelta enfrentó a dos modelos políticos contrapuestos. De la Espriella construyó su campaña sobre críticas a varias de las reformas impulsadas por el gobierno de Petro y prometió un giro en materia de seguridad, economía y gestión estatal. Bolívar, por su parte, buscó sostener y profundizar el proyecto político que llevó a la izquierda al poder por primera vez en la historia colombiana.
La campaña estuvo atravesada por debates sobre el crecimiento económico, el empleo, la lucha contra el narcotráfico y la implementación de los acuerdos de paz. También tuvo un peso determinante la evaluación social de la gestión de Petro, cuyo mandato marcó un punto de inflexión en la política del país.
Mientras continuaba la carga de datos, la atención regional se concentraba en Bogotá. De confirmarse la tendencia observada en el preconteo, Colombia iniciará una nueva etapa política con un cambio de signo en la Casa de Nariño. Sin embargo, hasta la finalización del escrutinio oficial, el resultado permanecía abierto y bajo seguimiento de las autoridades electorales y de los comandos de campaña.

