La historia de Hijitus, comenzó en la primera semana de septiembre de 1955, apareció por primera vez en la revista Billiken #1864, dentro de los episodios de Las aventuras de Pi-Pío. Allí fue presentado como un chico humilde, con ropa desgastada y un sombrero de copa descosido que se convertiría en su sello característico. Poco a poco, ese personaje se consolidó hasta alcanzar su propia historieta y, más tarde, protagonizar la primera serie animada del país.
La trama giraba en torno a un joven de buen corazón que, gracias a su sombrero mágico, podía transformarse en Súper Hijitus. Con esos poderes —super fuerza, velocidad, invulnerabilidad y la capacidad de volar— enfrentaba a villanos como el Profesor Neurus, Cachavacha o Pucho, siempre con la misión de restablecer la justicia en Trulalá. Su inseparable perrito Pichichus lo acompañaba en cada aventura.

El éxito de la propuesta llevó a que Canal 13 transmitiera los capítulos de lunes a sábado. Además, eran emitidos en programas de gran audiencia como Sábados Circulares y La Feria de la Alegría. Una innovación destacada fue que, a pesar de que la televisión argentina todavía era en blanco y negro, la serie fue filmada en color, anticipando el futuro del medio.
García Ferré, pionero en la animación, consolidó desde allí una carrera prolífica. Fundó su propia productora, publicó revistas como Anteojito y creó propuestas que marcaron a generaciones, entre ellas El libro gordo de Petete y El club de Anteojito y Antifaz. También llevó a la pantalla grande largometrajes animados como Las aventuras de Hijitus (1973), Ico, el caballito valiente (1981) y Manuelita (1999).
Los personajes de Hijitus convivieron con figuras como Larguirucho, Serrucho, Oaky o Gold Silver, muchos de ellos surgidos también en las páginas de Billiken. Con el paso de los años, este universo se consolidó como una de las propuestas más importantes de la animación y la historieta argentina, manteniéndose presente en la memoria popular.

A modo de reconocimiento, tanto Súper Hijitus como Larguirucho tienen hoy sus esculturas en el Paseo de la Historieta, ubicado en Balcarce y México, en la ciudad de Buenos Aires. Manuel García Ferré falleció en 2013, pero su legado continúa vivo en las expresiones culturales y en los recuerdos de quienes alguna vez repitieron el famoso conjuro: “Sombrerus, sombreritus, conviérteme en Súper Hijitus”.

