lunes 20 abril, 2026

Del Pueblo de la Paz y la tierra con ondulaciones: Lomas de Zamora cumple 164 años

Hay lugares que nacen con nombre prestado. Lomas de Zamora, por ejemplo. Lomas porque eso era: ondulaciones suaves en la llanura, un relieve mínimo que, sin embargo, alcanzaba para que los primeros pobladores lo notaran. Y Zamora porque en tiempos coloniales, estas tierras habían sido otorgadas a Juan de Zamora, un funcionario español de esos que repartían títulos y hectáreas. Así quedó: Lomas de Zamora. Ni muy poético ni muy solemne, pero eficaz.

El 10 de septiembre de 1861, un grupo de vecinos decidió que ya estaba bien de ser un apéndice de Barracas al Sud. Querían autonomía, querían nombre propio. Así nació, oficialmente, el “Pueblo de la Paz”. El título duró poco: demasiado abstracto tal vez o no tanto. Enseguida se impuso el nombre que había quedado marcado en el mapa desde los tiempos coloniales: Lomas de Zamora.

Detrás de la historia oficial, estaban los apellidos que ahora suenan familiares en calles, estaciones y plazas: Anacarsis Lanús, Esteban Adrogué, Francisco Portela, Victorio Grigera. Ellos redactaron la petición, convencieron al gobernador Mitre y lograron la ley que dio origen al partido. Querían fundar algo más que un pueblo: una comunidad con identidad propia.

La llegada del ferrocarril en 1865 hizo el resto. La estación se volvió el corazón del nuevo partido. El tren traía y llevaba gente, mercancías, sueños. A su alrededor crecieron casas, negocios, fábricas. Lomas dejó de ser un punto perdido en la pampa para convertirse en un nodo del sur bonaerense. Y todavía hoy, un siglo y medio después, basta caminar por el centro para sentir que todo late alrededor de esas vías.

El mapa, sin embargo, cambió. Lomas fue grande: incluía Monte Grande, que en 1913 se independizó para dar lugar a Esteban Echeverría. También Remedios de Escalada, que más tarde se sumó a Lanús. Las fronteras se achicaron, pero la ciudad siguió creciendo hacia arriba y hacia los costados, con barrios que fueron cambiando de piel tantas veces como cambiaba la Argentina.

Ahora, 164 años después, Lomas de Zamora es mucho más que aquel “Pueblo de la Paz”. Es ciudad y conurbano, es centro bullicioso y periferias diversas. Es comunidad. Es plazas que todavía conservan la memoria de los fundadores y avenidas atiborradas de autos, colectivos, comercios de todo tipo. Es, como siempre, un lugar en busca de su propia identidad, entre la herencia del pasado, la velocidad del presente y la perspectiva de un futuro mejor.

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