El 15 de mayo de 1948 quedó marcado en la historia local como el día en que el ENAM consolidó su lugar definitivo en Banfield. El estreno del edificio propio en la manzana comprendida por las calles Manuel Castro, Monteagudo, Azara y Las Heras convocó a una multitud de vecinos que se acercaron para ser testigos de un momento único. La jornada adquirió un fuerte impacto político y social con el arribo de la pareja presidencial integrada por Juan Domingo Perón y Eva María Duarte, encargados de dar el marco oficial a la esperada obra.
La presencia de la pareja presidencial transformó el acto formal en una auténtica fiesta protocolar y vecinal. Familias enteras, delegaciones escolares y residentes de distintos puntos del partido se concentraron en los alrededores del nuevo predio para presenciar el corte de cinta. Para las autoridades del establecimiento y los alumnos, el arribo del jefe de Estado y de Evita significó el máximo reconocimiento público a un reclamo histórico de infraestructura que llevaba décadas en la agenda de la región.
El imponente edificio propio venía a dar respuesta a una necesidad urgente de espacio. Desde 1915, la institución funcionaba de manera precaria en la antigua casona conocida como La Palmera, una estructura residencial que ya no alcanzaba para albergar a la creciente matrícula de estudiantes. Los trabajos de construcción de la nueva sede definitiva se habían iniciado apenas unos años antes, y su rápida finalización culminó con este emotivo encuentro que puso al partido de Lomas de Zamora en el foco de la atención nacional.

La visita de Perón y Evita coronó un largo proceso comunitario que había comenzado a gestarse a principios de siglo, allá por mayo de 1900, bajo el impulso de la Sociedad Popular de Educación Antonio Mentruyt para lograr la nacionalización de la escuela en 1912. Sin embargo, la jornada de mayo de 1948 quedó guardada en la memoria colectiva local como el momento exacto en que el ENAM no solo consiguió sus aulas definitivas, sino que consolidó su identidad social y su prestigio pedagógico de la mano de los máximos referentes políticos de la época.

La jornada de 1948 quedó inmortalizada en una imagen que hoy posee un valor incalculable, no solo por lo que representa, sino por la increíble historia de su supervivencia. Con el golpe de Estado de 1955 y la consiguiente purga de directivos, la intervención de la escuela dispuso la eliminación total de cualquier símbolo o registro fotográfico de la gestión anterior. En medio de las directivas de incinerar todo el archivo, el portero del colegio decidió salvar un documento fotográfico excepcional que mostraba al presidente izando la enseña patria en el nuevo establecimiento. Resguardada como un tesoro familiar por generaciones, la fotografía fue entregada en un acto público a la actual conducción del colegio por la hija de aquel empleado, logrando que el único testimonio visual sobreviviente de esa jornada histórica volviera a formar parte del patrimonio oficial de la comunidad de Banfield.

