La ciudad de Mar del Plata atraviesa un escenario complejo tras el cierre de la temporada de verano. A los datos recientes sobre la caída del empleo se suma ahora un fuerte retroceso en la actividad comercial, con más de 200 locales que bajaron sus persianas en las últimas semanas.
Según un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción, cerca del 8% de los comercios se encuentran actualmente cerrados. El informe, basado en unos 2.400 locales, refleja una postal cada vez más extendida en distintos corredores: persianas bajas, espacios vacíos y carteles de alquiler.
Las zonas más afectadas por esta situación son avenidas y centros comerciales a cielo abierto como Juan B. Justo, 12 de Octubre, Talcahuano y Alberti, donde la retracción de la actividad es más visible. En contraste, sectores considerados de mayor nivel comercial, como Güemes, la peatonal San Martín, Rivadavia y Alem, mantienen un mayor dinamismo y rotación de inquilinos.
El fenómeno impacta con mayor fuerza en rubros como indumentaria y joyería, golpeados por la caída del consumo en un contexto de recesión económica. A esto se suma un cambio en los hábitos de compra, con el crecimiento del comercio electrónico que desplaza progresivamente al formato tradicional de locales físicos.
Desde el sector inmobiliario también se registran cambios en las condiciones de alquiler. Para evitar que los locales queden vacíos, muchos propietarios optan por renegociar contratos, incluso aceptando valores por debajo de la inflación o manteniendo condiciones previas.
Pese a estas adaptaciones, la combinación de recesión, menor consumo y transformación en los canales de venta continúa afectando al comercio local, que enfrenta un proceso de reconversión en medio de un panorama económico adverso.

