La selección europea presentó una camiseta alternativa inspirada en la obra del célebre artista surrealista René Magritte. El diseño homenajea a uno de los mayores íconos culturales de Bélgica y se transformó en una de las indumentarias más comentadas de la Copa del Mundo 2026.
Bélgica decidió mostrar parte de su identidad cultural en el Mundial 2026 con una apuesta original que une fútbol y arte. La selección presentó una camiseta alternativa inspirada en la obra de René Magritte, uno de los artistas más importantes del surrealismo, cuya influencia atraviesa generaciones y continúa vigente a casi seis décadas de su muerte.
Diseñada por Adidas, la nueva equipación toma elementos de “La Voix des Airs”, una pintura realizada por Magritte en 1928. El modelo combina tonos rosa y azul pastel con figuras esféricas que remiten a la obra del artista. Además, la versión comercial incluye en el interior del cuello la frase “Ceci n’est pas un maillot” (“Esto no es una camiseta”), en referencia a la célebre obra de la pipa que convirtió a Magritte en una figura central del arte contemporáneo.
La iniciativa se suma a una tendencia que atraviesa el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, donde varias selecciones eligieron plasmar elementos de su historia y cultura en sus camisetas. Mientras Japón homenajeó la unión entre jugadores e hinchas y México recurrió a símbolos de las civilizaciones originarias, Bélgica optó por destacar a uno de sus artistas más universales.
Nacido en 1898, Magritte revolucionó el arte con imágenes capaces de desafiar la lógica y cuestionar la percepción de la realidad. Obras como “El hijo del hombre”, con la icónica manzana flotando frente al rostro, o “La traición de las imágenes”, conocida por la frase “Esto no es una pipa”, lo transformaron en una referencia ineludible del surrealismo. Lejos de la vida bohemia que caracterizaba a muchos artistas de su época, trabajaba con disciplina casi rutinaria, vestido de traje y sombrero, en el comedor de su propia casa.
A través de esta camiseta, Bélgica no solo busca destacarse dentro de la cancha, sino también proyectar una parte de su patrimonio cultural al mundo. El homenaje a Magritte convierte a la indumentaria en mucho más que una prenda deportiva: una pieza cargada de identidad, historia y simbolismo que une dos pasiones universales como el fútbol y el arte.

