Llegó a la Argentina sin hablar castellano, proveniente de una pequeña isla africana, que por entonces era prácticamente desconocida para la mayoría de los argentinos. Más de cuatro décadas después, Adriano Tomaz Custodio Mendes sigue siendo una figura única en la historia del fútbol nacional: fue el primer futbolista africano en disputar partidos oficiales en el país y construyó una carrera tan extraordinaria como polémica.
Nacido en Cabo Verde y posteriormente nacionalizado argentino, Mendes arribó al país en 1974 siendo apenas un adolescente. Su adaptación no fue sencilla, pero el destino le tenía preparado un encuentro que marcaría su vida para siempre: Carlos Salvador Bilardo.
Tras dar sus primeros pasos en el fútbol en las divisiones juveniles de Gimnasia y Esgrima La Plata, poco después cruzó de vereda y recaló en Estudiantes; el club con el que terminaría identificándose y donde actualmente, a los 64 años, continúa vinculado como entrenador de juveniles.
Su debut en Primera División llegó en 1981. Con aquella presentación escribió una página inédita para el deporte argentino al convertirse en el primer futbolista africano en jugar oficialmente en el país. Apenas un año más tarde sería parte de uno de los ciclos más recordados de Estudiantes.

Con Bilardo en el banco de suplentes, el Pincha se consagró campeón del Torneo Metropolitano de 1982 y repitió el éxito en 1983. Aunque no era titular habitual, Mendes integró un plantel repleto de figuras y compartió vestuario con nombres que marcaron época como Alejandro Sabella, Marcelo Trobbiani, Miguel Ángel Russo y Daniel Ponce.
En el segundo semestre de 1982 fue cedido a préstamo a Danubio de Uruguay, en una operación vinculada al pase de Luis Malvárez. Allí descubrió una realidad muy diferente a la del fútbol argentino, en un campeonato dominado casi exclusivamente por Nacional y Peñarol. Desde un club reconocido por su trabajo formativo, Mendes sumó experiencia antes de regresar a Estudiantes para tener una nueva oportunidad.
Por otro lado, Mendes tuvo tres etapas vinculadas a Temperley. Con la camiseta celeste disputó el Torneo Nacional de 1985, varios encuentros del Metropolitano de ese mismo año y regresó al club en 1997, ya en el tramo final de su carrera, para jugar en la Primera B Metropolitana.
El exvolante recuerda especialmente aquella campaña del Nacional 85, donde atravesó uno de los mejores momentos futbolísticos de su trayectoria. Según ha contado en distintas oportunidades, todo lo que intentaba dentro de la cancha le salía bien. Además, destacó el cariño que recibió de los hinchas desde el primer día. Incluso antes de firmar su contrato, al llegar a la sede del club, ya era reconocido y alentado por los simpatizantes celestes, una muestra del afecto que lo acompañó durante su paso por Temperley.
Luego comenzaría una extensa travesía internacional: distintos equipos de Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile, Venezuela y Honduras. Un recorrido tan amplio como poco habitual para la época, especialmente para un futbolista africano que había encontrado en Argentina su segunda patria.
Sin embargo, el final de su carrera quedó marcado por un episodio tan insólito como controversial. Mientras defendía los colores de Martín de Güemes en el Torneo Federal, disputó un partido decisivo en Cutral Co. Convencido de que el arbitraje perjudicaba a su equipo, fue a reclamar junto a José Percudani. Tras recibir una tarjeta amarilla por protestar, perdió el control y golpeó al árbitro.
Lejos de arrepentirse, años después recordó aquel momento con una frase que generó repercusión. “Me despedí del fútbol como yo lo soñé, me desquité del maltrato que tenían los árbitros hacia mí”, afirmó en distintas entrevistas tras la histórica clasificación de Cabo Verde al Mundial 2026.
Hoy, mientras la selección caboverdiana vive el momento más importante de su historia con su estreno mundialista, la figura de Adriano Mendes vuelve a cobrar relevancia. Su vida reúne todos los ingredientes de una película: un joven africano que llegó sin conocer el idioma, se convirtió en pionero en el fútbol argentino, fue campeón bajo las órdenes de Bilardo y terminó su carrera de la manera menos pensada.

