Especialistas en salud mental advirtieron que la Copa del Mundo potencia el crecimiento de las apuestas deportivas online, una práctica que preocupa cada vez más por su impacto en adolescentes y jóvenes.
Mientras millones de personas siguen cada partido del Mundial 2026, especialistas en salud mental encendieron las alarmas por un fenómeno que crece al ritmo de la competencia: las apuestas online. La facilidad de acceso desde los teléfonos celulares, la publicidad masiva y la posibilidad de apostar en tiempo real convierten a los grandes eventos deportivos en una puerta de entrada al juego problemático, especialmente entre los más jóvenes.
La accesibilidad, la velocidad de las plataformas y la intensa promoción comercial favorecen la expansión de esta práctica, que en el último Mundial de Qatar 2022 registró el mayor volumen de apuestas online de la historia hasta ese momento.
Los expertos advierten que el problema comienza cuando las apuestas dejan de ser una actividad recreativa y pasan a ocupar un lugar central en la vida cotidiana. Pensar constantemente en el juego, sentir ansiedad cuando no se puede apostar, aumentar progresivamente las sumas de dinero destinadas a esta actividad o recurrir a préstamos para continuar jugando son algunas de las señales de alarma más frecuentes. A esto se suman cambios de humor, aislamiento y dificultades económicas que suelen impactar también en el entorno familiar.
La preocupación es aún mayor cuando se trata de adolescentes. Según datos de UNICEF, 8 de cada 10 jóvenes accedieron o conocen a alguien que apostó online, mientras que la edad de inicio se vincula cada vez más con la apertura temprana de billeteras virtuales. La problemática se observa en edades cada vez más tempranas, por este motivo crece la necesidad de abordar el tema desde la prevención y el diálogo.
Los especialistas coinciden en que las familias, las escuelas y los espacios comunitarios cumplen un rol clave para detectar situaciones de riesgo y acompañar a quienes atraviesan dificultades vinculadas al juego. En la antesala de cada partido y en medio de la euforia mundialista, advierten que la mejor estrategia sigue siendo la información, la conversación abierta y la búsqueda temprana de ayuda profesional ante cualquier señal de alarma.

