viernes 3 julio, 2026

Por tercer semana consecutiva, el gobierno de Milei volvió a reprimir a los jubilados

Una nueva marcha de jubilados y organizaciones políticas se llevó a cabo ayer en las inmediaciones del Congreso Nacional, buscando visibilizar las demandas de un sector cada vez más vulnerable. La protesta, que reunió también a gremios como la UOM y organizaciones de izquierda como el Polo Obrero, comenzó sin mayores incidentes. Sin embargo, la intervención policial, que desplegó un fuerte operativo de seguridad, desató los enfrentamientos. Los manifestantes intentaban acercarse al Congreso para expresar sus reclamos, pero la respuesta del gobierno de Javier Milei fue contundente: frenar el reclamo mediante la represión.

La Policía Federal, encargada de custodiar la zona, instaló vallas para evitar que los manifestantes se acercaran más a las puertas del Congreso. El ambiente, ya tenso desde el principio, se intensificó con los primeros choques. A lo largo de la jornada, varios hechos de violencia fueron registrados. Uno de los más graves ocurrió cuando un efectivo policial embistió a un fotógrafo con su motocicleta, en un incidente que rápidamente se viralizó en las redes. “Un policía golpeó a un fotógrafo con su motocicleta”, denunciaron los testigos. Además, la represión se incrementó con el uso de gas pimienta contra un jubilado, lo que generó mayor indignación entre los manifestantes. “Un jubilado denunció haber sido rociado con gas pimienta”, aseguraron los presentes.

La marcha, cuyo objetivo era visibilizar los problemas que enfrentan los jubilados en un contexto de creciente inflación y deterioro de los haberes, fue interrumpida por la violencia del operativo policial. Mientras los organizadores de la protesta insistían en que su manifestación era pacífica, la represión del gobierno pasó a ser el centro de la jornada. La situación no hizo más que empeorar conforme avanzaban las horas, dejando en evidencia la postura autoritaria del Ejecutivo frente a cualquier expresión de descontento.

A pesar de los actos de violencia y las barreras impuestas, los jubilados y las organizaciones políticas reafirmaron que sus demandas no serán silenciadas por la represión. La movilización sigue siendo un reflejo de la creciente tensión social en Argentina, un país donde la lucha por los derechos de los más vulnerables se enfrenta a la férrea resistencia del gobierno de Milei. Cada marcha evidencia cómo la fractura social se profundiza, mientras el reclamo por mejores condiciones de vida y una reforma integral del sistema jubilatorio sigue siendo más urgente que nunca.

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