Cada miércoles, un grupo de jubilados de Lomas de Zamora lleva a cabo una particular protesta en la Plaza Grigera, como parte de su lucha por la mejora de sus haberes y mejores condiciones de vida. En paralelo con las manifestaciones que se realizan frente al Congreso de la Nación, estos adultos mayores realizan “semaforazos”, una forma de protesta en la que, cuando el semáforo se pone en rojo, bajan de la plaza hacia la avenida Hipólito Yrigoyen, levantando carteles con consignas como “Basta de ajuste”, “Jubilaciones dignas ya” y “Fuera el FMI”.
El objetivo de estos semáforos, como explican los organizadores, es visibilizar el mal momento que atraviesan los jubilados debido a los bajos haberes y a la falta de soluciones por parte del Gobierno nacional. Con la mirada de conductores y peatones, los manifestantes piden una urgente recomposición de los haberes y la restitución de los remedios gratuitos del PAMI, que consideran fundamentales ante los altos costos de la medicina.
El haber mínimo de un jubilado en Argentina ronda los $350 mil, una cifra que, según datos oficiales, afecta al 80% de los adultos mayores, que perciben este monto como pensión. Los jubilados aseguran que el ajuste sobre sus haberes es cada vez más insoportable.
A través de estos semáforos, los jubilados buscan no solo exigir respuestas, sino también sensibilizar a la comunidad sobre la difícil situación que atraviesan.
Las últimas semanas han sido testigo de un crecimiento en la masividad de estas movilizaciones, al punto de que muchas personas de otras localidades y sectores también se han sumado a la causa.
Las protestas en Lomas de Zamora se suman a las movilizaciones que ocurren todas las semanas frente al Congreso, donde jubilados de todo el país exigen la modificación de la ley de movilidad jubilatoria y mejores condiciones para sus sectores. En estos encuentros, los reclamos por una jubilación digna y el restablecimiento de los remedios gratuitos se han vuelto cada vez más masivos y atraen a miles de personas autoconvocadas.
La lucha de los jubilados se convirtió en un fenómeno social que moviliza no solo a los adultos mayores, sino también a diversas organizaciones sociales, políticas y de la cultura. La presión sobre el Gobierno crece, a medida que se incrementan las voces que piden un cambio en la política económica y social que afecta a los sectores más vulnerables del país.

