Un informe reciente de la Secretaría de Trabajo reveló que el 70% de las paritarias acordadas en lo que va de 2025 fueron homologadas por debajo de la inflación acumulada. Según los datos oficiales, de los 23 gremios que cerraron negociaciones con el Gobierno, 15 sellaron acuerdos salariales que no lograron equiparar el ritmo de aumento de precios proyectado para el primer trimestre del año.
La única paritaria que aún permanece sin resolución es la de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que se encuentra bajo conciliación obligatoria y sin avances concretos hasta el momento.
Además, el informe destaca que la mitad de los sindicatos firmaron aumentos mensuales inferiores al 2%, muy por debajo del índice inflacionario estimado. Un ejemplo emblemático es el del gremio de Camioneros, que pactó un incremento trimestral del 3,2% no acumulativo: 1,2% en marzo, 1% en abril y otro 1% en mayo.
Por otro lado, los gremios que lograron acuerdos que superaron a la inflación fueron los bancarios, los trabajadores de concesionarios de autos, la construcción, los encargados de edificios, madereros, maestranza y plásticos. Estos casos son considerados excepcionales dentro del escenario general de contención salarial impulsado por el Ejecutivo.
Desde la Secretaría de Trabajo, en coordinación con el Ministerio de Economía, se sostiene la postura de no homologar acuerdos que superen el índice de precios, argumentando que ajustes por encima de la inflación pueden generar un traslado a precios, afectando los objetivos de estabilidad macroeconómica y encareciendo los costos empresariales en un contexto de recuperación tras un año recesivo.
En los pasillos oficiales ya circula la consigna de que los aumentos salariales no deben superar el 1% mensual y se anticipa que durante este año se impulsará una renegociación integral de los convenios colectivos de trabajo con el objetivo de mejorar la productividad de las empresas.
El panorama hacia adelante no es alentador. Los incrementos salariales vienen ubicándose consistentemente por debajo la inflación. Esta tendencia de desacople entre sueldos y precios alimenta la incertidumbre de cara a abril, mes en el que se espera la renegociación del 60% de las paritarias vigentes, en un contexto que se anticipa más conflictivo.
La modalidad de paritarias cortas, adoptada como norma en los últimos meses, contribuye también a aumentar la tensión: al no garantizar un horizonte prolongado de recomposición salarial, los acuerdos que no logren empatar la inflación aumentan la conflictividad en las renegociaciones, en un contexto económico aún frágil.

