viernes 3 julio, 2026

El Eternauta: la aventura, la política argentina y el legado de Oesterheld

Javier Califano para Diario Lomas

El inminente estreno de la adaptación de El Eternauta en Netflix, dirigida por Bruno Stagnaro y protagonizada por Ricardo Darín como Juan Salvo, vuelve a poner en primer plano a la historieta más emblemática de la Argentina. Con guiones de Ariel Staltari y la participación de Martín Oesterheld, nieto del legendario guionista, como consultor creativo, la serie promete reavivar el interés por la obra Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. En este contexto, esta nota repasa los elementos clave que convirtieron a El Eternauta en un clásico de la historieta y un símbolo de la cultura argentina.

Publicada originalmente en 1957 en la revista Hora Cero Semanal, El Eternauta se convirtió en un referente del cómic argentino y en la primera novela gráfica en castellano. La historia, escrita por Héctor Germán Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López, relata la lucha por la supervivencia en un Buenos Aires devastado por una invasión extraterrestre. Con el tiempo, la obra adquirió un significado político, ligado al destino de su autor, desaparecido en la última dictadura militar.

La gestación de El Eternauta coincidió con una Argentina atravesada por conflictos políticos y sociales. A finales de los años cincuenta, el país vivía una fuerte división entre peronistas y antiperonistas, con un clima de violencia creciente. En 1955, un sector de las Fuerzas Armadas bombardeó la Casa Rosada y la Plaza de Mayo con el objetivo de asesinar al general Perón, dejando un saldo de más de trescientas víctimas. Tras su derrocamiento, asumió el poder el general Aramburu, en un contexto de proscripción y represión. Fue en este escenario cuando Oesterheld comenzó a escribir la historieta, que apareció en entregas semanales el 4 de septiembre de 1957, con ilustraciones de un joven Solano López.

La trama se centra en Juan Salvo, su familia y un grupo de sobrevivientes que enfrentan una nevada mortal que cubre la ciudad. El fenómeno, que al principio parece un desastre natural, es en realidad parte de un ataque orquestado por seres de otro planeta. En este contexto, Oesterheld desarrolla un relato que combina ciencia ficción, suspenso y una profunda reflexión sobre la resistencia colectiva como única forma de subsistencia.

A diferencia de otras historias de la época, donde el individualismo suele ser la clave para la salvación, El Eternauta pone el énfasis en el trabajo en equipo y la solidaridad. En palabras del propio Oesterheld, su inspiración inicial fue Robinson Crusoe, pero con el tiempo, la historia tomó otro rumbo. La obra se aleja de los relatos de supervivencia clásicos al presentar a personajes diversos que, unidos, enfrentan una amenaza común. “Justamente El Eternauta, una de las características que lo distinguen es que no hay un héroe específico”, expresó el autor en una entrevista poco antes de ser secuestrado. Su frase más recordada resume esta idea: el único héroe válido es el héroe colectivo.

El relato atendía las preocupaciones de su tiempo: el miedo a las detonaciones nucleares, la posibilidad de vida extraterrestre y la incertidumbre frente a lo desconocido. Sin embargo, su rasgo distintivo es la transformación de la heroicidad en una cualidad más mundana y accesible. Cada personaje responde al terror de la invasión alienígena con acciones concretas, mostrando que el heroísmo no es una condición innata, sino una reacción frente a la adversidad.

La narración introduce de manera gradual el peligro, aumentando la tensión con cada nuevo obstáculo que enfrentan los protagonistas. Este recurso mantiene atrapado al lector, quien sigue con atención la lucha de Juan Salvo y su grupo contra invasores con tecnología superior. La evolución del peligro, sumada a la incertidumbre de cómo podrán superarlo, construye una historia dinámica y absorbente.

Otro de los aspectos innovadores de la historieta es la diversidad de sus personajes y la forma en que cada uno contribuye a la resistencia. Desde la inteligencia estratégica de algunos hasta la fuerza física y la astucia de otros, Oesterheld plantea que la unión de diferentes sectores de la sociedad es clave para enfrentar la crisis. La convivencia entre obreros, milicias y la juventud es un reflejo de esta idea, que atraviesa toda la obra.

El destino del autor se cruzó con la historia de su propia obra. En 1977, Oesterheld fue secuestrado por el régimen militar junto a sus cuatro hijas y tres yernos. Todos permanecen desaparecidos. Su legado, sin embargo, sigue vigente en cada nueva lectura de El Eternauta, un relato que trasciende la ciencia ficción para convertirse en símbolo de lucha, resistencia y memoria.

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