En un giro significativo para la industria automotriz argentina, Nissan anunció que dejará de fabricar vehículos en el país, cerrando así la producción de los modelos Nissan Frontier/Nissan Navara, que hasta ahora se ensamblaban en la planta de Córdoba. A partir de este cambio, la automotriz concentrará su operación local únicamente en la parte comercial, enfocándose en la importación de vehículos que anteriormente se producían en Argentina y en el fortalecimiento de su red de distribuidores y soporte técnico.
Este movimiento se da en el contexto de la profunda crisis económica que atraviesa el país, que ha golpeado duramente a varios sectores productivos. La industria automotriz nacional sufrió un desplome del 9,4%, según el último informe de la ONU, que coloca a Argentina como uno de los países con el peor desempeño en el sector entre 79 naciones relevadas.
Desde Nissan, la decisión fue justificada en términos de optimización de recursos y enfoque estratégico. En un comunicado oficial, la compañía explicó que a partir de ahora centrará sus esfuerzos en “las operaciones comerciales, construyendo sobre sus diez años de trayectoria en el mercado argentino” y reforzando su alianza con los distribuidores locales. La firma también subrayó que se mantendrán en el país ofreciendo soporte técnico y garantizando la continuidad de los servicios postventa para los clientes que ya poseen vehículos de la marca.
El cese de la producción en Argentina marca un retroceso en la industria local, que enfrenta una caída de inversiones y una disminución de la fabricación de automóviles, además de la creciente incertidumbre económica. Esta decisión se suma a una serie de ajustes de otros fabricantes internacionales que han reconfigurado sus estrategias en el país debido a la alta inflación, las restricciones cambiarias y los costos crecientes.
Por el momento, la planta de Nissan en Córdoba no recibirá nuevos modelos de vehículos, pero la compañía confirmó que continuará operando en el país con un modelo de importación. La noticia también abre interrogantes sobre el futuro de otras fábricas de automóviles en Argentina y el impacto en la cadena de proveedores y los puestos de trabajo en la región.

