La industria argentina continúa mostrando señales de debilidad y no logra recuperar niveles de actividad que permitan hablar de una reactivación sostenida. Según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada alcanzó el 59,9%, un nivel que refleja que cuatro de cada diez máquinas y líneas de producción permanecen sin utilizar.
El indicador mostró una suba de apenas 1,2 puntos porcentuales respecto de abril de 2025 y de solo 0,1 puntos frente a marzo, una variación mínima que evidencia el estancamiento que atraviesa buena parte del aparato productivo nacional.
Detrás del promedio general se esconde una realidad desigual. Solo cinco de los doce sectores industriales relevados lograron ubicarse por encima del nivel promedio de utilización. La refinación del petróleo encabezó el ranking con un 86,8%, seguida por las industrias metálicas básicas (73,4%), sustancias y productos químicos (69,9%), papel y cartón (67,3%) y alimentos y bebidas (60,4%).
En contraste, siete sectores quedaron por debajo del promedio y varios mostraron niveles de actividad preocupantes. La industria automotriz utilizó apenas el 46,5% de su capacidad instalada, mientras que la metalmecánica, excluyendo automotores, alcanzó solo el 42,7%.
La situación fue aún más compleja para los sectores de productos textiles y de caucho y plástico, ambos con una utilización de apenas el 42,4%, lo que implica que más de la mitad de su capacidad productiva permaneció inactiva durante abril.
Los datos se conocen en un contexto donde la actividad manufacturera continúa sin encontrar un rumbo claro. De hecho, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró una caída interanual del 2,8% en abril, confirmando que la recuperación económica sigue sin llegar a gran parte de la industria.
Si bien el nivel de utilización de capacidad instalada fue el más alto de los últimos seis meses, el dato resulta insuficiente para revertir una tendencia marcada por la baja demanda, la pérdida de competitividad y la persistente heterogeneidad entre sectores.
Con casi el 40% de la capacidad productiva sin uso y varias actividades funcionando muy por debajo de su potencial, el panorama industrial continúa mostrando más señales de fragilidad que de recuperación.

