De Rusia 2018 a Estados Unidos-México-Canadá 2026, el precio del álbum del Mundial se disparó de forma exponencial. La comparación no solo refleja el deterioro del poder adquisitivo sino también una aceleración inflacionaria que, lejos de frenarse, se profundiza en la gestión actual.
En 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, el álbum costaba $50 y los sobres $15. Cuatro años después, en 2022, con Alberto Fernández, el álbum trepó a $750 y los sobres a $150. Eso implicó un aumento del 1400% en el álbum y del 900% en los sobres, en un contexto de alta inflación pero aún con consumos populares activos.
El salto hacia 2026 marca un quiebre. Con Javier Milei, el álbum alcanza los $15.000 y los sobres los $2.000. En términos porcentuales, el incremento desde 2022 es del 1900% para el álbum y del 1233% para los sobres, lo que evidencia una aceleración mucho más brusca en apenas un ciclo mundialista.
Si se toma toda la serie 2018-2026, el álbum acumula una suba del 29.900%, mientras que los sobres escalan un 13.233%. La comparativa transversal deja en claro que el ritmo de aumento no es lineal: se intensifica en el último tramo, consolidando una dinámica de precios que supera ampliamente la evolución de los ingresos.
La consecuencia directa se observa en la calle: completar el álbum requiere hoy una inversión desproporcionada. Lo que históricamente funcionó como un ritual colectivo accesible se convierte en un consumo restringido, atravesado por la pérdida de poder adquisitivo y un modelo económico que tensiona cada vez más los hábitos cotidianos de la sociedad.

