La crisis social en Argentina continúa mostrando uno de sus rostros más preocupantes: la infancia. Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 53,6% de los niños y adolescentes vive en situación de pobreza al cierre de 2025, lo que evidencia que más de la mitad de los chicos no logra cubrir necesidades básicas.
El estudio, elaborado por la Universidad Católica Argentina, confirma que la problemática permanece en niveles críticos.
Lejos de ser un dato aislado, el informe expone un escenario de profundas carencias estructurales. El 42% de los niños pobres vive en condiciones deficientes de saneamiento, sin acceso adecuado a servicios básicos como cloacas o tratamiento de residuos. A su vez, el 61,2% carece de cobertura médica, lo que limita seriamente el acceso a la salud.
La desigualdad también se refleja en el acceso a oportunidades: el 82% de los chicos no participa en actividades culturales o recreativas fuera de la escuela, mientras que las condiciones educativas siguen siendo precarias. Solo la mitad de los hogares cuenta con una computadora y apenas el 16% tiene acceso a internet, lo que profundiza la brecha digital.
El deterioro no es solo material. El informe advierte que el 18% de los niños y adolescentes presenta síntomas de tristeza o ansiedad, con mayor impacto en mujeres adolescentes. Este malestar emocional agrava las dificultades de aprendizaje y condiciona el desarrollo integral.
Además, la asistencia estatal en educación resulta limitada: apenas el 6,3% de los estudiantes recibe algún tipo de ayuda económica para sostener su formación.
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