sábado 14 marzo, 2026

Lumilagro apaga sus hornos en Tortuguitas después de 83 años y reconvierte su negocio hacia la importación

Después de 83 años de historia ininterrumpida en el país, la tradicional marca argentina Lumilagro decidió apagar los hornos de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas, y poner fin a la fabricación local de ampollas de vidrio para termos. La decisión, enmarcada en un profundo proceso de reestructuración, implica un giro radical en el modelo de negocio de la compañía, que pasará de ser un fabricante integral a convertirse en un importador de componentes y un comercializador enfocado en el desarrollo de marca. Según informaron fuentes de la empresa, la medida responde a una combinación de factores que incluyen la caída del consumo, el avance de la competencia externa y los cambios en las preferencias de los compradores.

El cambio en la estrategia productiva tuvo un fuerte impacto en la plantilla de trabajadores. La empresa redujo drásticamente su dotación de personal en los últimos dos años, pasando de 220 empleados directos en 2022 a aproximadamente 50 en la actualidad, a los que se suman otros 50 puestos de trabajo indirectos. Según precisaron desde la firma, 170 operarios se acogieron a retiros voluntarios en este período, en medio de la progresiva disminución de la producción local. En adelante, Lumilagro dejará de producir las clásicas ampollas de vidrio, un componente central de sus termos, que ahora serán importadas desde India y Vietnam. Los termos de acero inoxidable, por su parte, se fabricarán en China con el objetivo de ganar escala y poder competir en precio y variedad con los productos que ya dominan el mercado.

Martín Nadler, director ejecutivo de la compañía y miembro de la cuarta generación familiar al frente del negocio, explicó las difíciles circunstancias que llevaron a esta reestructuración. En declaraciones, Nadler recordó que la empresa ya había enfrentado crisis severas en el pasado. “Hemos pasado malos momentos; en 1999 fue muy grave. Nos salvó la crisis del 2001 que devaluó y el tipo de cambio hizo que todas las industrias sean muy competitivas”, señaló, recordando el ciclo de crecimiento que vivió la firma entre 2002 y 2013. Sobre la situación actual, detalló que las ventas cayeron alrededor de un 50% en los últimos dos años, un derrumbe que atribuyó a la retracción del consumo y a la consolidación de los termos importados. “En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario. Fue un proceso dolorosísimo”, afirmó el empresario, quien agregó: “Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los cinco años, pero entendieron que era por el futuro de la empresa”.

Frente a este panorama, Lumilagro resolvió abandonar el modelo de fabricación vertical para concentrarse en el diseño, la personalización y la comercialización de sus productos, apostando al valor de su marca, fundada hace 83 años por Eugenio Suranyi. La compañía planea reforzar sus acuerdos de licencias con marcas globales como Disney y diversos clubes de fútbol, además de expandir su presencia en el mercado minorista. Como parte de este plan de reconversión, la firma proyecta inaugurar su primera tienda exclusiva en el shopping OH Buenos Aires y aspira a contar con 15 locales propios en todo el país para el año 2030. En paralelo, buscará consolidar su presencia internacional a través de su línea Luminox Pampa, que ya se comercializa en Estados Unidos, España, Francia, Chile y Australia.

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