La causa por el crimen de Joaquín Ruffo, el niño de 8 años asesinado en agosto de 2025 en Banfield, quedó extinguida tras la muerte de su padre y único acusado, Alejandro Ruffo, de 52 años, quien fue hallado sin vida en su celda de la Unidad Penal 34 de Melchor Romero.
El hecho ocurrió el miércoles por la tarde, cuando el detenido fue encontrado colgado de la reja de su celda. Según informaron fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense, otros internos intentaron asistirlo y dar aviso al personal, pero pese a las maniobras de reanimación, los médicos constataron su fallecimiento por asfixia por ahorcamiento.
Alejandro Ruffo se encontraba detenido a la espera de la elevación a juicio oral, imputado por el delito de homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y con el propósito de causar sufrimiento a su pareja, una calificación que contemplaba la pena de prisión perpetua.
La investigación judicial había establecido que el 5 de agosto de 2025, en una vivienda ubicada sobre la calle Díaz Vélez, en Banfield, el hombre asfixió con sus manos a su hijo Joaquín. De acuerdo con la fiscal de la causa, Fabiola Juanatey, el crimen estuvo motivado por la intención de provocar un daño emocional extremo a la madre del niño, Natalia Ciak.
Con la muerte del imputado, la acción penal quedó automáticamente extinguida, lo que impide la realización del juicio y la posibilidad de una sentencia judicial. La causa se cierra así sin un veredicto, dejando sin resolución judicial definitiva uno de los casos que más conmoción generó en la comunidad de Lomas de Zamora.

