La inflación continúa siendo uno de los principales factores que erosionan el poder adquisitivo de los hogares, en un contexto marcado por el estancamiento de los salarios y la dificultad de las familias para recuperar ingresos reales. En ese marco, una consultora privada difundió sus primeras proyecciones para enero, con números que confirman que la suba de precios sigue impactando de lleno en el consumo cotidiano.
Según un relevamiento realizado por la consultora Analytica, durante la primera semana de enero la inflación en alimentos y bebidas en el Área Metropolitana de Buenos Aires fue del 0,6%. Proyectado al mes completo, el incremento alcanzaría el 2,7%, un nivel que vuelve a poner presión sobre los ingresos, especialmente en los sectores que destinan la mayor parte de su salario a la compra de alimentos.
En términos generales, el estudio estima que la inflación total de enero rondará el 2,4%, una cifra que continúa acumulándose sobre una economía donde los sueldos no logran acompañar el ritmo de los precios.
El informe muestra que los mayores aumentos en el promedio de las últimas cuatro semanas se concentraron en frutas (+5,8%), verduras (+5,2%) y carnes y derivados (+3,8%), productos esenciales en la mesa diaria y de fuerte incidencia en el presupuesto familiar. En contraste, los incrementos más moderados se observaron en lácteos (+0,9%) y en la categoría de otros alimentos (+0,8%), que incluye snacks, salsas y condimentos.
La persistencia de aumentos en bienes básicos profundiza la pérdida de poder adquisitivo, especialmente en un escenario donde los salarios permanecen prácticamente congelados y las recomposiciones no logran compensar la inflación acumulada. El inicio de 2026 vuelve a encontrar a amplios sectores de la población ajustando gastos y priorizando consumos esenciales para llegar a fin de mes.


