A 42 años de la muerte de Julio Cortázar, vecinos y visitantes podrán participar de un nuevo paseo cultural por las calles de Banfield, el territorio que marcó la infancia y adolescencia del escritor. La actividad se realizará el domingo 22 de febrero por la tarde.
En homenaje a los 42 años de la partida de Julio Cortázar, que se cumplieron el 12 de febrero, se prepara una nueva edición del recorrido “Rayuela”, el paseo turístico y literario que recorre las calles de Banfield, el barrio donde el autor vivió buena parte de su infancia. La propuesta está a cargo de Camino Cortázar y convoca a caminar el territorio desde la memoria y la literatura.
La jornada se realizará el domingo 22 de febrero a las 17 e incluye la visita a murales inspirados en cuentos emblemáticos como Historias de cronopios y de famas, Continuidad de los parques, Casa tomada, Axolotl y Rayuela. El circuito también pasa por la casa donde vivió el escritor y la escuela a la que asistió de niño, entre otros puntos significativos de su biografía banfileña.
El recorrido tiene una duración aproximada de una hora y se realiza íntegramente a pie, sobre una distancia estimada de entre 2.500 y 4.000 metros. Quienes quieran participar deben inscribirse enviando un mensaje privado al Instagram de Camino Cortázar. El valor de la actividad es de 8.000 pesos por persona, mientras que los menores de 10 años pueden sumarse de manera gratuita.
Cortázar llegó a Banfield a los 4 años, en 1918, y permaneció en la ciudad hasta los 17. En distintas entrevistas y cartas, dejó múltiples referencias a esos años fundantes. “Pasé mi infancia en una bruma de duendes, de elfos, con un sentido del espacio y del tiempo diferente al de los demás”, recordó sobre su paso por la escuela que hoy lleva su nombre.
En otro testimonio, evocó su casa de Rodríguez Peña 585 como un espacio decisivo de su mundo interior. “Siempre he vuelto a él, lo he evocado en algunos cuentos porque aún hoy lo siento muy presente”, escribió. Banfield, definió, fue a la vez un barrio inquietante y un paraíso infantil, un territorio que quedó grabado en su obra y que, a más de cuatro décadas de su muerte, sigue convocando a leerlo caminando.

