Cammesa advirtió al gobierno de Javier Milei sobre la necesidad de inversiones urgentes en generación y transporte de energía. Sin nuevas obras, el sistema no soportará los picos de demanda.
El sistema energético argentino atraviesa una situación crítica y la llegada del verano despierta fuertes preocupaciones por eventuales cortes masivos de luz. Según los informes de Cammesa, la compañía que administra el mercado mayorista eléctrico, la falta de inversiones públicas y privadas pone en riesgo la capacidad de generación y transporte de energía en los meses de mayor consumo.
La advertencia se centra en que, frente a temperaturas extremas, el país podría no contar con la energía suficiente para abastecer la demanda. A diferencia de los cortes habituales por problemas en las redes de distribución –que afectan principalmente a Edesur y, en menor medida, a Edenor–, el escenario es aún más grave: que directamente no alcance la electricidad generada a nivel nacional.
Para amortiguar la situación, será clave la importación de energía desde Brasil, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, los especialistas señalan que esta estrategia es insuficiente si no se avanza con nuevas obras de infraestructura. Entre los 16 proyectos pendientes, hay tres considerados urgentes: AMBA I, que prevé 500 kilómetros de líneas entre Atucha y Ezeiza; la línea de 500 kV Río Diamante–Charlone–O’Higgins, que conecta Mendoza con Buenos Aires; y la línea Puerto Madryn–Choele Choel–Bahía Blanca, para reforzar el vínculo entre Chubut y el sur bonaerense.
Estas tres obras demandan una inversión superior a los 2000 millones de dólares. Sin embargo, el gobierno libertario no inició gestiones para financiarlas ni con recursos propios ni con participación privada, lo que agudiza el temor de que el verano 2026 llegue con apagones en todo el país.

