Las imágenes que dejó la última dictadura cívico-militar en la Argentina siguen interpelando, décadas después, con la fuerza intacta del horror y la memoria. Rostros en blanco y negro, pañuelos que se multiplican en las plazas, centros clandestinos convertidos en prueba y símbolo: cada escena reconstruye una historia marcada por el terrorismo de Estado iniciado el 24 de marzo de 1976. A 50 años del golpe, esas postales no solo conmueven, sino que reafirman la necesidad de sostener el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia frente a cualquier intento de negacionismo.











