Durante el último fin de semana largo, el Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires llevó a cabo un megaoperativo de seguridad vial que dejó un dato alarmante: 235 conductores fueron detectados manejando bajo los efectos del alcohol.
El despliegue se realizó en distintos puntos estratégicos del territorio bonaerense, incluyendo la autopista Panamericana, donde el ministro Martín Marinucci supervisó los controles junto a agentes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la Superintendencia de Policía de Seguridad Vial y personal de distintos municipios.
En el ramal Campana, de 992 vehículos controlados, 90 dieron positivo en los test de alcoholemia. En el ramal Pilar, se detectaron 145 casos positivos sobre un total de 2.535 testeos. En paralelo, también se realizaron operativos en la autopista Buenos Aires-La Plata, Tandil, Mar del Plata, San Clemente y otras localidades con gran flujo turístico.
“Nos encontramos con la imprudencia de 235 conductores que tomaron la decisión de subirse a sus vehículos luego de consumir alcohol”, expresó Marinucci. “Conducir si tomaste alcohol no es una opción. Necesitamos una ciudadanía responsable que se cuide a sí misma y al prójimo”, agregó, al cumplirse dos años de la sanción de la Ley de Alcohol Cero al volante.
Conducir bajo los efectos del alcohol no solo es ilegal, sino también altamente peligroso. Entre las principales consecuencias se encuentran: la reducción de reflejos y capacidad de reacción, lo que aumenta el riesgo de colisiones; la pérdida de coordinación motora, lo que dificulta maniobras básicas de conducción; la falsa sensación de seguridad, que lleva a conductas imprudentes como el exceso de velocidad o el uso indebido del cinturón; y multas elevadas, inhabilitación de la licencia de conducir, secuestro del vehículo y hasta procesos penales en caso de causar lesiones o muertes.

