Cada vez más investigaciones científicas coinciden en que el contacto con la naturaleza tiene efectos positivos tanto en la salud física como en el bienestar emocional. En un contexto marcado por el estrés, las pantallas y el ritmo acelerado de la vida urbana, los especialistas destacan que pasar tiempo en entornos naturales puede convertirse en una herramienta simple y efectiva para mejorar la calidad de vida.
Un análisis difundido por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) señala que vivir o pasar tiempo en áreas con mayor presencia de espacios verdes se asocia con menores riesgos de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, problemas respiratorios, trastornos de salud mental e incluso una reducción de la mortalidad.
Uno de los datos más relevantes surge de una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports, que analizó a casi 20 mil personas en Inglaterra. El estudio concluyó que quienes permanecían al menos 120 minutos por semana en contacto con la naturaleza reportaban mejores niveles de salud y bienestar psicológico que quienes no lo hacían.
Los especialistas remarcan que no es necesario realizar grandes cambios para obtener beneficios. Alcanzar esas dos horas semanales puede lograrse mediante actividades simples como caminar por una plaza, almorzar al aire libre, recorrer una reserva natural o disfrutar de un parque cercano.
Otra de las prácticas que ganó reconocimiento internacional es el llamado shinrin-yoku o “baño de bosque”, una técnica desarrollada en Japón que consiste en permanecer en ambientes naturales, caminar de forma tranquila y prestar atención a los sonidos, aromas y paisajes del entorno.
Diversos estudios demostraron que esta experiencia puede generar una disminución de los niveles de cortisol —la hormona asociada al estrés—, reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, además de favorecer la activación de mecanismos de relajación del organismo.
Los beneficios también alcanzan a la salud mental. Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences observó que una caminata de 90 minutos en un entorno natural ayudó a reducir la rumiación mental, es decir, esos pensamientos repetitivos vinculados a preocupaciones, ansiedad y malestar emocional.
Según los especialistas, los espacios verdes ofrecen estímulos más suaves y menos invasivos que los ambientes urbanos, caracterizados por el ruido, el tránsito y la sobrecarga de información. Por eso, recomiendan incorporar momentos de contacto con la naturaleza dentro de la rutina semanal como una forma sencilla de favorecer el bienestar integral.

