jueves 12 febrero, 2026

Dormir bien también es salud: claves para detectar y prevenir los trastornos del sueño

La médica especialista en Geriatría y Gerontología María Florencia Rodríguez, jefa médica de la Unidad Sanitaria 25 de Mayo y profesional del Hospital de Llavallol, explica por qué el descanso es fundamental para la salud física y mental, cuáles son las señales de alerta y qué hábitos simples pueden marcar la diferencia.

La falta de sueño y los trastornos del descanso se convirtieron en uno de los problemas de salud más frecuentes de la vida moderna. Estrés, pantallas, malos hábitos y enfermedades crónicas impactan directamente en la calidad del descanso y, con ello, en el bienestar general. En esta entrevista, la doctora María Florencia Rodríguez (MP 237653), médica especialista en Geriatría y Gerontología, responde las principales dudas sobre el sueño y brinda recomendaciones prácticas para mejorar el descanso.

—¿Qué entendemos por “trastornos del sueño” y cuáles son los más frecuentes en la consulta médica?
—Son alteraciones en la calidad, cantidad o ritmo del descanso que afectan la vida diaria. Incluyen dificultades para dormir, respiración anormal durante el sueño o conductas poco comunes. Los más frecuentes en la consulta son el insomnio —la dificultad para conciliar o mantener el sueño— y la apnea del sueño.

—¿Cómo impacta dormir mal en la salud física y mental, tanto a corto como a largo plazo?
—Dormir mal genera alteraciones generales en la vida diaria, a nivel cognitivo, emocional y físico. Puede provocar irritabilidad, problemas de aprendizaje, memoria y ansiedad. También aumenta el riesgo de accidentes, sobre todo en personas que manejan o trabajan con maquinaria. A largo plazo, se asocia a hipertensión, alteraciones metabólicas y enfermedades cardiovasculares.

—¿Cuáles son las principales señales de alerta para consultar con un profesional?
—Cuando aparecen síntomas como cansancio persistente, somnolencia diurna, dificultad para mantenerse despierto durante el día o cuando la persona se despierta más cansada de lo habitual. En esos casos, es importante consultar.

—¿Qué factores están más asociados hoy a los trastornos del sueño?
—Influyen varios factores: el uso excesivo de pantallas, el alto consumo de café o bebidas energizantes —especialmente en jóvenes—, el estrés y la ansiedad crónica. También algunas patologías como la obesidad, el tabaquismo y los dolores crónicos.

—¿Qué es la higiene del sueño y por qué es clave?
—La higiene del sueño es un conjunto de hábitos, conductas y condiciones ambientales que favorecen un descanso nocturno de calidad, mejorando el funcionamiento físico, emocional y cognitivo.

—¿Cuáles son las recomendaciones básicas de higiene del sueño?
—Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, crear un ambiente oscuro, fresco y tranquilo, limitar la cafeína, el alcohol y las pantallas antes de dormir, evitar siestas largas, realizar actividad física durante el día según la capacidad de cada persona y llevar una dieta equilibrada, evitando comidas pesadas por la noche.

—¿Qué rol juegan las pantallas antes de dormir?
—El uso de celular, tablet o televisión perjudica la calidad del sueño porque emiten luz azul, que suprime la melatonina —la hormona del sueño— y generan estimulación mental. Esto aumenta hasta un 59% el riesgo de insomnio, reduce el tiempo de descanso y provoca somnolencia diurna.

—Muchas personas recurren a pastillas para dormir. ¿Cuándo están indicadas y por qué es riesgosa la automedicación?
La medicación solo está indicada bajo prescripción médica, en casos de insomnio severo, agudo o crónico que no responde a cambios de hábitos, y generalmente por períodos breves. La automedicación es riesgosa porque puede generar efectos adversos severos que afectan gravemente al paciente.

—¿Qué relación existe entre el sueño y enfermedades como la ansiedad, la depresión o la obesidad?
—La relación es muy estrecha: la mala calidad del sueño empeora estas enfermedades y, a su vez, estas condiciones alteran el descanso. La falta de sueño crónica modifica las hormonas del apetito, eleva la presión arterial, aumenta la inflamación y el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

—¿Qué cambios simples pueden empezar a hacer hoy quienes duermen mal?
—Mejorar el ambiente de descanso, evitar pantallas antes de dormir, mantener una dieta liviana por la noche, equilibrada durante el día, y realizar actividad física.

—¿Cómo debería ser el dormitorio para favorecer un buen sueño?
Un lugar con poco ruido, oscuro, bien ventilado, fresco, cómodo y relajado.

—¿Qué recomienda sobre la cena y el consumo de café, mate o alcohol?
Cenar liviano al menos dos o tres horas antes de acostarse. Evitar la cafeína —café, té, mate, bebidas energizantes y chocolate— al menos seis horas antes de dormir y reducir su consumo en general.

—Si una persona no logra dormirse, ¿conviene quedarse en la cama o levantarse?
Si en 20 o 30 minutos no se logra conciliar el sueño, lo mejor es levantarse. Quedarse despierto en la cama genera frustración y asocia el espacio con ansiedad. Conviene realizar una actividad tranquila, como leer o escuchar música suave, sin mirar el reloj.

—Para cerrar, ¿qué consejo fundamental le daría a la población?
—Que incorporen de manera progresiva hábitos saludables en la alimentación y la rutina diaria, reduzcan el uso de pantallas y prioricen el descanso. Dormir bien es fundamental para la salud, y ante cualquier duda o cambio, siempre es importante consultar al médico.

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