Cada 30 de agosto se celebra en la Argentina el Día del Ferrocarril, en recuerdo de la apertura oficial de la primera línea ferroviaria nacional en 1857. La inauguración de ese ramal significó un cambio decisivo para el transporte, la economía y la integración territorial del país, que a partir de allí comenzó a vivir una nueva etapa de modernización.
El viaje inaugural se realizó con la locomotora británica “La Porteña”, que unió la Estación del Parque, ubicada en lo que hoy es Plaza Lavalle, con la estación de San José de Flores. El trayecto de 10 kilómetros duró 35 minutos y alcanzó una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. La locomotora, con capacidad para 30 pasajeros por coche, también podía transportar carga, lo que le otorgó un rol central en la vida económica de la época.
El proyecto fue impulsado por el gobernador Pastor Obligado en un contexto político de tensiones entre Buenos Aires y la Confederación. Con la participación de técnicos y obreros británicos, se buscó consolidar un símbolo de progreso en una ciudad en crecimiento. En su primer año, “La Porteña” trasladó más de 56.000 pasajeros y movilizó unas 2.000 toneladas de carga, iniciando un proceso de expansión ferroviaria que pronto alcanzaría al conurbano bonaerense.

El ferrocarril llegó a Lomas de Zamora el 14 de agosto de 1865, en un recorrido que marcó el inicio de una etapa de integración para la zona sur del Gran Buenos Aires. Antes de ese acontecimiento, las carretas eran el único medio de transporte disponible. La formación inicial contaba con pocos vagones y extendía su recorrido hasta Chascomús, despertando una fuerte expectativa vecinal que se había manifestado en una gran fiesta popular un año antes con motivo del inicio de las obras.
En sus primeros viajes hacia el sur, el tren partía de Plaza Constitución, pasaba por Barracas y avanzaba hacia zonas de quintas y chacras. Al llegar al actual Banfield, los pasajeros podían observar montes y frutales plantados por Tomás Grigera y los hermanos Parish Robertson. La estación Banfield se inauguró en 1873 y debe su nombre a Edward Banfield, quien fuera gerente del Ferrocarril Oeste entre 1865 y 1872.
La estación de Temperley, levantada en 1871 en homenaje a George Temperley, terrateniente e impulsor del trazado del pueblo, consolidó la expansión ferroviaria en la región. Su actual edificio, inaugurado en 1883, continúa siendo un punto neurálgico de conexión. Estos hitos muestran cómo el ferrocarril no solo modificó el transporte en el país, sino que también fue clave en el desarrollo urbano y social de Lomas de Zamora y sus localidades vecinas.