Las piezas con relieve permiten a personas ciegas y con baja visión orientarse y detectar cambios en el recorrido. En la Peatonal Laprida, fueron recorridas junto a integrantes del Centro de Rehabilitación Visual.
Las baldosas podotáctiles de la Peatonal Laprida forman parte de las herramientas de accesibilidad destinadas a facilitar la circulación de personas ciegas y con baja visión.
Estas piezas cuentan con relieves que pueden ser detectados tanto con el bastón como a través de los pies. De esta manera, funcionan como una especie de lenguaje táctil en el piso, que permite identificar recorridos, direcciones y situaciones que requieren atención.
Existen dos tipos principales de baldosas podotáctiles:
- De guía, con barras: indican una dirección segura y permiten seguir el recorrido a lo largo de la peatonal.
- De advertencia, con domos: señalan cruces, escaleras, cambios de nivel u otros puntos en los que es necesario detenerse o prestar especial atención.
En este sentido, integrantes del Centro de Rehabilitación Visual recorrieron las sendas podotáctiles de la Peatonal Laprida para conocer su funcionamiento y destacar la importancia de mantenerlas despejadas.
Un espacio que debe permanecer libre
Las sendas podotáctiles necesitan permanecer libres de obstáculos para cumplir con su función. Bicicletas, motos, puestos, objetos o personas detenidas sobre estos recorridos pueden dificultar la circulación y afectar la autonomía de quienes utilizan estas herramientas para desplazarse.
La accesibilidad no depende solamente de incorporar infraestructura específica, sino también de respetar y cuidar esos espacios.
Las baldosas podotáctiles constituyen así una herramienta concreta para avanzar hacia una ciudad más inclusiva, donde las personas ciegas y con baja visión puedan desplazarse con mayor seguridad, orientación y autonomía.

