El 8 de diciembre, día en que la Iglesia Católica celebra el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, adquiere en Lomas de Zamora una dimensión local tangible a través de la historia de dos instituciones centenarias que llevan su nombre.
Por un lado, la Capilla Inmaculada Concepción, ubicada en Bolívar 857, en el corazón de Parque Barón; por el otro, el Colegio Inmaculada Concepción, que se encuentra en la calle Boedo 265, en pleno centro. Ambas, comparten un origen común que se remonta a más de un siglo y que explica su arraigo en la comunidad.

La capilla de la Inmaculada Concepción funciona como parte integral del convento de las Hermanas Azules, congregación cuyo nombre oficial es Hermanas de la Inmaculada Concepción. El edificio conventual, de estilo colonial, es un punto de referencia en la zona y alberga un pequeño museo de arte sacro que atestigua la trayectoria de la orden. Además, el convento cuenta con un pequeño museo que exhibe arte sacro y objetos históricos. Más allá de su función religiosa, el lugar se ha mantenido como un espacio de encuentro y contención barrial a través de misas regulares y diversas actividades pastorales organizadas por las religiosas.
La fundación de la congregación misma se enlaza directamente con la fecha que se conmemora. Fue un 8 de diciembre, pero de 1836, en Francia, cuando Emilie de Vileneuve le dio vida a la orden. Desde sus inicios, su misión se centró en la educación y el acompañamiento a los sectores más humildes, principios que trajeron consigo a América a principios del siglo XX y que aplicaron en su inserción en Lomas de Zamora. Este legado explica la doble vocación, espiritual y formativa, que caracteriza a ambas instituciones.
Los primeros pasos de esta congregación en el territorio lomense se dieron en 1905, con la llegada de tres religiosas desde Francia. Su primera residencia fue una casa en Laprida al 300, gracias a un vínculo con el párroco local de entonces, también de origen francés. Esta pequeña comunidad sentó las bases para lo que poco después se convertiría en una labor educativa fundamental, materializada en el Colegio Inmaculada Concepción. El predio donde se asienta el colegio, en Boedo 265, pertenecía originalmente a Magdalena de Merlo.

El desarrollo del colegio fue un proceso paulatino y comunitario. Las Hermanas Azules primero alquilaron la quinta de Boedo 265 y, posteriormente, con el apoyo de vecinos y feligreses, lograron adquirir el terreno. Allí iniciaron la construcción de las primeras aulas, convirtiendo el lugar en la primera escuela privada de monjas del distrito. Comenzó ofreciendo educación primaria para niñas y, con los años, expandió su oferta a la enseñanza secundaria, tras un período de dependencia administrativa de la Escuela Normal de Banfield. La capilla del colegio, de estilo románico, se inauguró en 1922, consolidándose el edificio hacia 1930.
Cada año, la conmemoración del 8 de diciembre moviliza a los fieles y a la comunidad. Sin embargo, la fecha actúa como un puente entre el pasado y el presente de Lomas de Zamora haciendo visible una historia en común al servicio la fe de la comunidad y la educación.

