El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó la apertura del 154° período de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense con un fuerte discurso crítico hacia el gobierno nacional y su política económica. Durante la Asamblea Legislativa, el mandatario provincial acusó al presidente Javier Milei de impulsar medidas que, según afirmó, perjudican a la industria y al empleo.
En su exposición, Kicillof sostuvo que “tristemente en nuestro país se puso en marcha un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y la humillación como método político”. Además, advirtió que “es un proyecto que gobierna fuerzas de represión, violencia y amenazas con persecución judicial y condenas injustas”.
El gobernador también vinculó el clima político con el rumbo económico del país. En ese sentido, expresó que “tampoco es una coincidencia que en este clima de autoritarismo vaya de la mano con proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y que vacían de contenido social a la democracia. Así, la sociedad se fractura progresivamente entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones”.
Al analizar la situación económica, el ex ministro de Economía señaló que el país atraviesa un escenario de estanflación y denunció “un verdadero plan de destrucción masiva de la industria nacional”, al afirmar que “las empresas caen como moscas en todos los rincones del país”.
En la misma línea, sostuvo que “todos le señalan al presidente lo que es evidente. La Argentina no va bien. Después de más de dos años de gobierno no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo ninguna recuperación. Vemos en cambio trabajadores despedidos o fuertemente endeudados a los que no les alcanza el salario, empresarios quebrados o al borde del cierre, jubilados pauperizados”.
Kicillof consideró que “el panorama es alarmante” y aseguró que “se están destruyendo empresas en todas las ramas, en todas las provincias y de todos los tamaños”. En ese contexto, graficó que “desde que asumió Milei cerraron 30 empresas por día” y que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”.
Como consecuencia de ese escenario, remarcó que “en Argentina hay menos trabajo con derechos y hay más precariedad” y concluyó que “la macro está mal y la micro está horrible. Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico del Gobierno nacional es un fracaso”.
El gobernador también cuestionó la narrativa oficial sobre la economía al señalar que “los datos demuestran que el relato del crecimiento, estabilidad y equilibrio que vende el gobierno son una mentira. El crecimiento del que hablan es en realidad el crecimiento de la desigualdad y de las riquezas de una pequeña minoría, más extranjera que argentina que festeja ganancias extraordinarias mientras la enorme mayoría de los argentinos la está pasando cada vez peor”.
En otro tramo de su discurso, criticó el modelo productivo que —según afirmó— se intenta imponer en el país: “con todo respeto por estos países no podemos aceptar que nos quieran imponer esta meta como destino. Se trata de un modelo de primarización productiva y precarización laboral que los ministros libertarios presentan como el paraíso capitalista”. Y agregó: “eso significa lisa y llanamente terminar de destruir a nuestra clase media, terminar de destruir un sistema de salud pública, terminar de destruir el sistema universitario argentino”.
Pese al diagnóstico crítico, Kicillof aseguró que la situación puede revertirse. “Esta tragedia no es inevitable” y “esta realidad se puede cambiar”, afirmó. También cuestionó la visión del rol estatal al señalar que “en la fantasía anarco capitalista, el Estado no debería existir” y que “mientras ese discurso siga siendo aceptado y reproducido ciegamente por algunos empresarios y parte de la dirigencia va a ser muy complicado entrar en una etapa de desarrollo en nuestro país”.
En ese marco, el gobernador sostuvo que “la mano invisible del mercado es un verso. No existe” y remarcó que “podemos discutir el tamaño y las funciones del Estado, pero lo cierto es que sin Estado no hay más libertad, hay ley de la selva y hay abuso”.
Asimismo, advirtió que el país está “gobernado por fanáticos de una teoría ridícula y antigua” y señaló que, en un contexto internacional marcado por el proteccionismo, “tenemos un gobierno que provoca y festeja el cierre de empresas y que desmantela cualquier tipo de producción”.
Finalmente, Kicillof convocó a “cambiar el rumbo nacional” y pidió “sumar fuerzas” entre las provincias frente a lo que definió como “el ataque al federalismo”. En ese sentido, planteó que “no puede ser que cada sector o provincias quede sola negociando migajas o administrando la caída”.
“Todos los que queremos terminar con esta sociedad rota, evitar un país fallido, una Argentina de pocos ganadores y muchísimos perdedores tenemos que sumar fuerzas. Desde la provincia de Buenos Aires invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue y que no se rinda. Una Argentina que vuelva a creer en ella misma”, expresó.
El gobernador concluyó su intervención al señalar que “no estamos condenados a esta pesadilla” y que “hay otro camino”.
De la Asamblea Legislativa participaron también la vicegobernadora Verónica Magario, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense Alejandro Dichiara, ministros del gabinete provincial, legisladores, intendentes, dirigentes sindicales y referentes de organismos de derechos humanos.

