Con el inicio de marzo, se registró un nuevo aumento en los combustibles luego de que el Gobierno de Milei dispusiera una actualización de los impuestos que gravan a las naftas y al gasoil. La medida fue definida por la Secretaría de Energía de la Nación Argentina, que decidió aplicar el incremento aunque postergó parte de los ajustes previstos para evitar un impacto mayor en la inflación.
En el caso de las naftas sin plomo y virgen, el aumento se aplicó a través de los tributos: el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) se incrementó en $17,385 y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) en $1,065. Para el gasoil, la actualización fue de $14,884 por ICL y $1,696 por IDC, además de contemplar un diferencial de $8,059 para las regiones de la Patagonia y otras zonas específicas del país.
El ajuste en los combustibles tuvo efectos sobre otros sectores de la economía, especialmente en el transporte público y en la cadena de costos de distintos productos, entre ellos alimentos, lo que alimentó las previsiones de presión inflacionaria para el mes.
En paralelo, también se registró un incremento en el boleto de colectivos que operan bajo jurisdicción nacional, es decir, aquellos que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el conurbano bonaerense. El aumento es del 7,7% y comenzará a regir el 16 de marzo, según confirmó la Secretaría de Transporte de la Nación Argentina.
Con la tarjeta SUBE registrada, las nuevas tarifas quedaron establecidas de la siguiente manera: $700 para los trayectos de hasta 3 kilómetros; $779,78 para distancias de 3 a 6 kilómetros; $839,86 entre 6 y 12 kilómetros; $899,99 entre 12 y 27 kilómetros; y $959,7 para viajes superiores a los 27 kilómetros.

