La obra que homenajea al Libertador de América es uno de los símbolos de Lomas de Zamora. Fue inaugurada en 1946, tiene 11 metros de altura y posee una característica que la vuelve única: el general San Martín mira hacia el sur.
La Plaza Grigera es uno de los espacios públicos más emblemáticos de Lomas de Zamora. Ubicada frente a la Municipalidad y a pocos metros de la Catedral y la avenida Hipólito Yrigoyen, forma parte de la vida cotidiana de miles de vecinos y también guarda una historia que se remonta a los primeros años del distrito.
El predio fue donado por Victorio Grigera en 1860 y tomó su nombre en 1899. Con el paso de las décadas surgieron distintas iniciativas para instalar allí monumentos de carácter patriótico. En 1906 se proyectó uno dedicado a la Revolución de Mayo y, en 1936, otro en homenaje a la Paz. Sin embargo, esos proyectos no lograron concretarse en aquel momento.
La iniciativa que finalmente se hizo realidad llegó en agosto de 1942, cuando el concejal lomense Venancio Minondo presentó ante el Concejo Deliberante un proyecto para levantar una estatua en memoria del general José de San Martín. Se formó una comisión para reunir los fondos y una de las estrategias fue la venta de estampillas especiales. La piedra fundamental se colocó el 17 de agosto de 1944.
El monumento fue realizado por el escultor argentino Ángel Eusebio Ibarra García y rompe con el modelo tradicional de las representaciones sanmartinianas realizadas a partir de la obra del francés Louis-Joseph Daumas. En lugar de mostrar al Libertador señalando hacia la cordillera con su sable, la escultura lo presenta en una postura victoriosa y cordial, sosteniendo su sombrero con la mano derecha y mirando hacia el sur. Esa particular orientación es una de las características que hacen única a la obra.
Finalmente, el 20 de octubre de 1946, el monumento quedó inaugurado en un multitudinario acto con autoridades locales y provinciales. El conjunto está compuesto por un pedestal y una estatua ecuestre de bronce de 4,50 metros de altura, mientras que la obra completa alcanza los 11 metros. Costeado por los propios vecinos y escolares de Lomas mediante donaciones y la compra de estampillas especiales, el monumento continúa siendo una pieza central del patrimonio histórico y cultural del distrito.

