Con 42 votos a favor y 30 en contra, el oficialismo logró imponer en el Senado su proyecto de “modernización laboral” tras una sesión que se extendió durante quince horas. La iniciativa, resistida por el peronismo, ahora pasa a Diputados, donde el Gobierno busca convertirla en ley antes de fin de mes.
En una madrugada marcada por un fuerte operativo político, el Senado dio media sanción a la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La votación general arrojó 42 votos positivos contra 30 negativos, con el respaldo de La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y un conjunto de bloques provinciales alineados con gobernadores dialoguistas. El interbloque peronista, en cambio, votó en bloque en rechazo y denunció que la norma vulnera derechos constitucionales.
El proyecto contempla baja de impuestos para promover el empleo formal, topes a las indemnizaciones, habilitación de convenios por empresa, creación de un banco de horas y límites al derecho de huelga en servicios esenciales. También incorpora el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que financiará despidos con aportes del 1% de las grandes empresas y del 2,5% de las pymes. Durante el debate en particular, el oficialismo rechazó modificaciones propuestas por la oposición y mantuvo el esquema central del texto.
En el cierre, la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, defendió la iniciativa y sostuvo que el país arrastra una “legislación obsoleta” que lo mantiene “anclado en el pasado”. Desde la vereda opuesta, el jefe del interbloque peronista, José Mayans, afirmó que el proyecto “es inconstitucional” y advirtió que “va a fracasar” por violar el artículo 14 bis de la Constitución. En la misma línea, Mariano Recalde cuestionó que la norma “no está pensada para generar trabajo” y denunció un retroceso en derechos laborales conquistados.
El oficialismo también sumó el respaldo de mandatarios provinciales que ordenaron a sus senadores acompañar la ley, en una jugada que consolidó una mayoría heterogénea. Con la media sanción ya asegurada, el Gobierno traslada ahora la presión a la Cámara baja, donde buscará replicar la alianza parlamentaria para avanzar con una de las reformas estructurales que considera clave dentro de su programa económico.

