domingo 1 marzo, 2026

Milei acelera la reforma electoral y profundiza el ajuste en un Congreso con tensiones internas

En medio del ajuste y con la relación rota con su vicepresidenta, el Presidente inaugura las sesiones ordinarias con un paquete de cambios en la ley electoral. El oficialismo llega fortalecido tras los triunfos legislativos del verano y anticipa una “etapa más reformista”.

El presidente Javier Milei encabeza este 1 de marzo la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso con un discurso que combina tono reformista y nuevas señales de ajuste. Tras un verano en el que el oficialismo logró aprobar la reforma laboral, la baja de edad de imputabilidad y avanzar con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, el mandatario llega envalentonado y con mayoría circunstancial entre propios y aliados. En la Casa Rosada hablan de una “etapa más reformista de la historia”.

En el centro de la escena aparece la reforma electoral. El Gobierno impulsa cambios en la Boleta Única, modificaciones en el financiamiento de los partidos y la eliminación definitiva de las PASO, un viejo anhelo libertario que ya había quedado trunco en la Ley Bases. También se evalúan anuncios vinculados a la constitución jurídica de sociedades y organizaciones en la Argentina, bajo el argumento de avanzar hacia mayor “transparencia electiva”. Todo con la mira puesta en 2026 y, de fondo, en la reelección de 2027.

La puesta en escena no está exenta de tensiones políticas. La relación entre Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, atraviesa su peor momento. Sin embargo, por tratarse de un acto institucional, se espera que la titular del Senado reciba al Presidente en las escalinatas del Congreso. En el oficialismo evitan profundizar el conflicto en público, pero dejan trascender que no habrá gestos de distensión más allá de lo estrictamente protocolar.

En el recinto, el bloque de La Libertad Avanza confía en mostrar músculo político con una ocupación cercana al 80 por ciento. El kirchnerismo, con representación dispar en Diputados y ausencia anunciada en el Senado, vuelve a marcar diferencias frente a un Gobierno que ya no apela al discurso republicano de los primeros meses y que eligió confrontar con “empresarios prebendarios” y periodistas críticos. En paralelo, la transmisión oficial queda bajo la órbita de la TV Pública, en una jornada que combina institucionalidad formal y una fuerte carga de disputa política.

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