miércoles 4 marzo, 2026

La Justicia dejó firme el procesamiento del gendarme acusado de herir gravemente al fotoperiodista Pablo Grillo

La Cámara Federal de Casación Penal confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas sufridas por el fotoperiodista Pablo Grillo durante una manifestación frente al Congreso en marzo de 2025. El máximo tribunal penal del país declaró inadmisible el recurso de queja presentado por la defensa y ratificó la decisión que ya había sido avalada por instancias judiciales anteriores.

La resolución fue tomada por la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Alejandro W. Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Ángela E. Ledesma. En el fallo, los magistrados sostuvieron que existe “doble conformidad judicial” respecto del procesamiento y que la defensa no logró demostrar la existencia de una cuestión federal que habilite una instancia extraordinaria.

Guerrero está acusado por los delitos de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función en concurso real con abuso de armas agravado, reiterado en cinco oportunidades.

El hecho investigado ocurrió el 12 de marzo de 2025 durante una movilización en defensa de los jubilados en las inmediaciones del Congreso. Según la reconstrucción judicial, el gendarme se encontraba junto a un camión hidrante de la Policía Federal en la intersección de las calles Hipólito Yrigoyen y Solís cuando efectuó varios disparos con una pistola lanzagases marca “Federal y Halcón”.

De acuerdo con la causa, a las 17:18:05 uno de los proyectiles impactó en la cabeza de Grillo, quien estaba a unos 50 metros de distancia, en posición de cuclillas mientras tomaba fotografías de la manifestación.

Las pericias balísticas y el análisis de videos aportados por distintos medios y por el colectivo Mapa de la Policía concluyeron que el disparo fue realizado casi en forma horizontal, con una inclinación de apenas 1,5 grados, y no en parábola hacia arriba como indican los protocolos de uso de este tipo de armamento.

El impacto provocó una fractura expuesta de cráneo y hematomas cerebrales severos que obligaron a realizar múltiples intervenciones quirúrgicas, entre ellas una craneoplastía bilateral. Tras recibir el alta médica, Grillo se presentó como querellante en la causa y continúa con tratamiento por las secuelas neurológicas y motoras derivadas del ataque.

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