La crisis industrial continúa profundizándose en Argentina. Según una encuesta realizada por la Unión Industrial Argentina (UIA), durante abril cerca de cuatro de cada diez fábricas registraron una caída en su nivel de producción, mientras que casi la mitad sufrió una baja en las ventas internas.
El relevamiento reveló que el 38% de las empresas industriales tuvo una disminución en la producción respecto al promedio del primer trimestre del año. A su vez, el 45,5% reportó una caída en las ventas dentro del mercado local, el 30,4% registró menos exportaciones y el 22,4% redujo su plantilla de trabajadores.
Los datos reflejan un escenario complejo para el sector manufacturero, especialmente para las micro y pequeñas empresas, que aparecen como las más afectadas por la retracción de la actividad económica y la caída del consumo.
El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), indicador elaborado por la UIA para anticipar la evolución de la actividad, se ubicó en 43,5 puntos durante abril. Aunque mostró una leve mejora respecto al trimestre anterior por cuestiones estacionales, continúa por debajo de los 50 puntos que marcan la línea entre expansión y contracción.
Entre las pequeñas empresas, el impacto es aún más fuerte. El 43,9% informó una caída en la producción y el 52,8% señaló una disminución en las ventas internas. En tanto, las medianas y grandes compañías enfrentan mayores dificultades en materia de empleo, con un 30% que reconoció haber reducido personal.
La encuesta también mostró complicaciones financieras. El 44,9% de las empresas manifestó problemas para cumplir con pagos esenciales durante abril. Entre las obligaciones más afectadas aparecen los impuestos, los proveedores y, en algunos casos, los salarios. Además, un 6,1% de las firmas aseguró haber tenido atrasos en todos los compromisos relevados.
La caída de la demanda interna continúa siendo la principal preocupación de los industriales. La menor actividad de otras empresas, la reducción del consumo de los hogares y el freno de la obra pública fueron señalados como los factores que más afectan al sector.
En cuanto a las expectativas, el panorama sigue siendo moderado. Menos de la mitad de las empresas considera que su situación mejorará durante los próximos doce meses, mientras que la utilización promedio de la capacidad instalada se mantiene en apenas el 61,6%.

