El último informe del Indec confirmó un nuevo deterioro en las condiciones de empleo durante el cuarto trimestre de 2025. La desocupación alcanzó al 7,5% de la población económicamente activa y ya afecta a más de 1,7 millones de personas en todo el país.
La suba representó un incremento de 1,1 puntos porcentuales en relación con el mismo período de 2024 y consolidó una tendencia negativa en el mercado laboral. Aunque la tasa de actividad se mantuvo en 48,6% y la de empleo en 45%, se registró un leve retroceso respecto del trimestre previo, lo que reflejó mayores dificultades para sostener puestos de trabajo.
El impacto fue particularmente fuerte entre los jóvenes. La desocupación escaló al 16,8% en mujeres de entre 14 y 29 años y al 16,2% en varones del mismo grupo etario, cifras que evidenciaron la falta de oportunidades para las nuevas generaciones en un contexto económico adverso.
Las grandes ciudades concentraron los índices más altos de desempleo, con el Gran Buenos Aires al tope con un 8,6%. En cuanto a los sectores más afectados, la construcción encabezó el aumento de la desocupación, seguida por el comercio y el servicio doméstico.
Especialistas señalaron que la expansión del trabajo informal y del autoempleo precario actuó como contención frente a una crisis mayor, aunque expuso la creciente fragilidad social. En ese escenario, casi el 31% de las personas sin empleo lleva más de un año buscando trabajo sin lograr insertarse nuevamente en el sistema productivo.

