La protesta pacífica por mejoras en los haberes previsionales terminó con enfrentamientos, gases lacrimógenos y detenidos. Organizaciones sociales y sindicales repudiaron la represión.
La tradicional movilización de los miércoles encabezada por jubilados frente al Congreso Nacional culminó este miércoles con serios incidentes, luego de que las fuerzas de seguridad reprimieran a los manifestantes que reclamaban una urgente actualización de los haberes previsionales.
El operativo, desplegado bajo el protocolo antipiquetes impulsado por el Ministerio de Seguridad que encabeza Patricia Bullrich, incluyó empujones, gases lacrimógenos y al menos dos personas detenidas.
Uno de los momentos más tensos de la jornada se vivió cuando el padre Paco Olveira, referente de los curas en opción por los pobres y uno de los convocantes de la protesta, fue derribado durante un forcejeo con la policía. El sacerdote terminó en el suelo tras un intento de los manifestantes por avanzar hacia la intersección de las avenidas Rivadavia y Callao, lo que fue impedido por un cordón policial para evitar el corte total del tránsito.
Además de Olveira, otros manifestantes fueron golpeados y reducidos por los efectivos. Diversas organizaciones sociales y sindicales, que acompañaban la movilización, repudiaron la violencia institucional y exigieron al Gobierno un cambio en el tratamiento hacia las protestas sociales.
Los jubilados reclaman desde hace meses una recomposición de sus ingresos, que vienen perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación. A pesar de la represión, los organizadores anunciaron que continuarán movilizándose hasta que el Gobierno atienda sus demandas.

