sábado 31 octubre, 2026

El bono de $70.000 para jubilados perdió el 70% de su poder adquisitivo

El refuerzo para los adultos mayores de menores ingresos lleva 32 meses sin actualizarse. Para recuperar su valor original debería ascender a más de $231.000.

El bono extraordinario de hasta $70.000 que reciben jubilados y pensionados de menores ingresos perdió el 70% de su poder adquisitivo tras permanecer congelado durante 32 meses, en un contexto de aumento sostenido de los precios.

El Gobierno nacional confirmó la continuidad del refuerzo previsional mediante el Decreto 1296/2026. Sin embargo, el monto permanece sin cambios desde marzo de 2024, cuando comenzó a otorgarse, mientras que la inflación acumulada durante ese período redujo considerablemente su capacidad de compra.

Los $70.000 deberían actualizarse hasta los $231.253 para recuperar el poder adquisitivo que tenían al momento de su implementación. La diferencia equivale a $161.253 mensuales.

Cuánto cobran los jubilados con el bono en noviembre

La pérdida de valor también se refleja en la proporción que representa el refuerzo dentro de los ingresos de quienes cobran la jubilación mínima.

En marzo de 2024, el bono equivalía al 34,2% del ingreso total de un jubilado de la mínima. Para noviembre de 2026, con el haber base actualizado a $444.158,46, el refuerzo representa apenas el 13,6% del total.

De esta manera, quienes cobran la mínima y acceden al bono percibirán un ingreso bruto de aproximadamente $514.158,46, según las cifras difundidas en el informe.

Jubilaciones e inflación: el impacto del bono congelado

Mientras los haberes previsionales se actualizan mensualmente de acuerdo con la evolución de la inflación, con un rezago de dos meses, el bono extraordinario continúa fijo en $70.000.

Esta diferencia genera un desfasaje entre la actualización de la jubilación base y el refuerzo destinado a los sectores de menores ingresos. Como consecuencia, el bono pierde peso dentro del ingreso total y reduce su capacidad para compensar la suba de los precios.

El deterioro del poder adquisitivo preocupa especialmente a quienes dependen de la jubilación mínima para cubrir gastos esenciales, como alimentos, medicamentos, servicios y vivienda.

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