La empresa Cervecería y Maltería Quilmes anunció una profunda reestructuración en su planta ubicada en Zárate, que implicará una reducción significativa de personal y de su nivel de actividad. La firma implementará un programa de retiros voluntarios con el objetivo de disminuir su nómina de 260 empleados a unos 80, y pasará de operar con tres turnos a mantener solo uno.
La planta, inaugurada en 2020, continuará funcionando pero con una estructura mucho más reducida. Según indicaron representantes gremiales, el acuerdo fue alcanzado con la comisión interna ante el riesgo de una paralización total de la producción. La intención de la empresa es sostener el envasado de cerveza, aunque limitado a la línea de vidrio no retornable.
El ajuste se da en un contexto adverso para la industria, marcado por una fuerte caída en las ventas durante 2025 y una retracción del consumo. Desde el sector laboral señalaron que la merma en la demanda alcanzó el 45% en el último año, situación que obligó a revisar la estructura operativa de la planta.
A este escenario se suma el incremento de las importaciones. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, relevados por el Centro de Investigación en Negocios y Exportación, el ingreso de cerveza importada creció un 293% durante el primer trimestre de 2025, lo que impactó en la competitividad de la producción local.
La situación de Quilmes se enmarca en una crisis más amplia que afecta a distintos sectores industriales. La empresa Fate, por ejemplo, cerró su planta en San Fernando y dejó sin trabajo a cerca de mil empleados, mientras que la aseguradora Galeno A.R.T. anunció recientemente el despido de 470 trabajadores tras el cese de sus operaciones.

