El costo de los productos necesarios para afrontar la temporada de verano volvió a presionar el bolsillo de las familias. Un relevamiento reciente indicó que una familia tipo debió destinar $984.319 para comprar una canasta de 33 artículos, lo que representó un aumento interanual del 12%.
El informe, elaborado por la consultora Focus Market señaló que los incrementos fueron muy desiguales según el rubro. Los mayores aumentos se registraron en productos vinculados a la indumentaria y el cuidado personal, con el traje de baño para mujer encabezando la lista con una suba del 48%, seguido por las gorras infantiles y las cremas hidratantes, ambos con incrementos del 43%.
El relevamiento reflejó un escenario de consumo marcado por una mayor cautela. Frente a precios elevados y subas selectivas, las familias tendieron a planificar con más detalle sus compras y priorizar productos esenciales para poder sostener las actividades recreativas y el descanso sin desbordar el presupuesto durante la temporada estival.
Este escenario se da en un contexto de caída sostenida del consumo, marcada por una inflación acumulada elevada, la devaluación del poder adquisitivo de los salarios y una crisis económica agravada por la gestión de Javier Milei. La pérdida de ingresos reales obligó a muchos hogares a recortar gastos no esenciales, incluso en rubros vinculados al ocio y el descanso, y a redefinir prioridades frente a un verano que llega con precios altos y un panorama económico incierto.


