Un informe reveló fuertes irregularidades en el sistema de importaciones en Argentina, con casos de subfacturación en productos textiles —como remeras declaradas a valores mínimos— y un crecimiento sostenido del ingreso ilegal de teléfonos celulares, lo que impacta directamente en la recaudación fiscal.
Según los datos analizados, cerca del 76% de los kilos importados dentro de la cadena textil ingresaron con valores declarados muy por debajo de los reales. Entre los ejemplos más llamativos se encuentran prendas como remeras registradas a apenas $14, cuando años atrás tenían valores hasta 21 veces superiores. Esta situación se agravó tras la eliminación de los valores criterio por parte del Gobierno de Milei, una herramienta que establecía precios mínimos de referencia para evitar maniobras irregulares.
El fenómeno se extiende a toda la cadena productiva: la subfacturación alcanza al 75% en materias primas, 81% en hilados y hasta un 93% en algunos tejidos, mientras que en prendas terminadas ronda el 67%. En total, se estiman más de 330 millones de kilos de productos textiles ingresados bajo estas condiciones.
En paralelo, el mercado de dispositivos electrónicos también muestra señales de descontrol. De acuerdo a la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica, uno de cada tres celulares que se activa en el país no fue fabricado localmente ni ingresó por canales legales. Se calcula que más de 55.000 teléfonos ingresan de contrabando cada semana, y que durante 2025 más de 3 millones de unidades se incorporaron al mercado de manera irregular.
Las maniobras de subfacturación y contrabando afectan la percepción de impuestos clave como IVA, Ganancias y derechos de importación, ya que estos tributos se calculan en base a los valores declarados. En este contexto, los derechos de importación y la tasa estadística registraron en marzo una caída interanual del 17,3%, ubicándose entre los rubros con mayor descenso en la recaudación.
El informe también advierte sobre la posible existencia de estructuras organizadas detrás del ingreso irregular de mercadería, especialmente en el caso de dispositivos electrónicos, lo que profundiza la preocupación por el impacto económico y la competencia desleal en el mercado interno.

