El costo de criar niños y adolescentes continúa en alza y volvió a reflejar el impacto de la inflación sobre los hogares. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en noviembre la canasta de crianza para chicos de entre 6 y 12 años alcanzó los $571.106 mensuales, mientras que para los menores de un año el gasto se ubicó en $450.355.
La información se conoció tras difundirse el índice de inflación de noviembre, que fue del 2,5% y acumuló un 27,9% en lo que va del año. En términos interanuales, el aumento de precios llegó al 31,4%, presionando especialmente sobre los gastos vinculados al cuidado y sostenimiento de los niños.
El informe oficial detalla que la canasta de crianza se compone de dos grandes rubros: por un lado, los bienes y servicios indispensables para el desarrollo infantil, y por otro, el valor económico del tiempo destinado a las tareas de cuidado. Esta medición busca reflejar de manera integral el esfuerzo económico que implica la crianza en los hogares.
De acuerdo con los datos del Indec, los costos mensuales según la edad fueron los siguientes: $450.355 para menores de un año; $535.823 para niños de 1 a 3 años; $454.165 para los de 4 a 5 años; y $571.106 para el grupo de 6 a 12 años. En el caso de los bebés, gran parte del gasto se explica por el componente del cuidado, que supera ampliamente al de bienes y servicios.
El organismo precisó que el cálculo de bienes y servicios se basa en la Canasta Básica Total del Gran Buenos Aires, que incluye alimentos, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda, entre otros ítems. En tanto, el valor del cuidado surge de la estimación de horas teóricas necesarias para la atención de los niños, valorizadas según la remuneración del personal de casas particulares.
En paralelo, la evolución de la inflación mostró en noviembre aumentos destacados en rubros clave para la vida cotidiana, como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Transporte y Alimentos y bebidas no alcohólicas. Este escenario refuerza el peso que la crianza tiene sobre los presupuestos familiares y expone las dificultades crecientes para sostener los gastos básicos vinculados a la infancia.

