La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) anunció un nuevo incremento en los haberes jubilatorios a partir de febrero, aunque el ajuste vuelve a quedar por debajo de las necesidades reales de los adultos mayores en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo.
Según informó el organismo, la suba será del 2,85% para jubilaciones, pensiones y asignaciones previsionales, un porcentaje que responde a la inflación registrada en diciembre y que resulta insuficiente frente al encarecimiento sostenido del costo de vida.
Con esta actualización, el haber mínimo pasará a ser de $359.254,35, mientras que el máximo alcanzará los $2.417.000. Sin embargo, el dato más relevante es que el bono de $70.000 para quienes cobran la mínima se mantendrá sin cambios, a pesar de la inflación acumulada de los últimos meses.
De este modo, el ingreso total de un jubilado que percibe la mínima llegará a $429.200, una cifra que continúa lejos de cubrir una canasta básica para la tercera edad, especialmente en rubros sensibles como alimentos, medicamentos, alquileres y servicios.
El congelamiento del bono, que no se actualiza por inflación, vuelve a generar críticas desde distintos sectores, ya que su peso real se reduce mes a mes y deja a millones de jubilados dependiendo de un refuerzo que pierde valor constantemente.
En paralelo, también se anunció un aumento para las asignaciones familiares y sociales. La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo pasarán a ser de $129.000, aunque el ajuste tampoco logra compensar la suba de precios en productos básicos.

