El Gasolero lo ganaba 2-0, se lo dieron vuelta y lo igualó 3-3 en el final en un partido cargado de errores y reacción en el Alfredo Beranger
Temperley y Quilmes protagonizaron un empate vibrante por la novena fecha de la Primera Nacional, en un encuentro que expuso tanto la intensidad como las fragilidades de dos equipos que no lograron sostener sus momentos. El 3-3 final dejó sensaciones encontradas en Turdera: alivio por la reacción y bronca por los puntos que se escaparon.
El equipo dirigido por Nicolás Domingo impuso condiciones desde el inicio con una postura ofensiva que rápidamente dio resultados. Marcos Echeverría abrió el marcador desde el punto penal y, poco después, Lucas Angelini amplió la ventaja con un golazo que parecía encaminar una tarde tranquila para el Gasolero. Quilmes, desorientado, no encontraba respuestas en los primeros minutos.
Sin embargo, la reacción del conjunto visitante comenzó antes del descanso. Un potente remate de Áxel Batista descontó y cambió el clima del partido, dejando el 2-1 abierto de cara al complemento. A partir de allí, el trámite se volvió inestable y cargado de imprecisiones.
En la segunda mitad, los errores defensivos de Temperley resultaron determinantes. Agustín Lavezzi aprovechó una falla de Ezequiel Mastrolía para marcar el empate y, a pocos minutos del final, Aaron Spetale concretó la remontada que silenció al Beranger. El golpe parecía definitivo.
Pero cuando el escenario era adverso, Temperley apeló al empuje y encontró el empate en tiempo adicional. Nicolás Molina sacó un derechazo al ángulo que desató el desahogo en las tribunas y selló el 3-3. El Gasolero mantuvo el invicto como local y sumó un punto que, por el desarrollo, terminó teniendo sabor a rescate.

