La clasificación de la Selección argentina a la final del Mundial 2026 dejó una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo. Tras el triunfo por 2-1 sobre Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, los futbolistas desplegaron sobre el campo de juego una bandera con la inscripción: “Las Malvinas son argentinas”, pese a las restricciones impuestas por la FIFA para este encuentro.
El encargado de exhibir la bandera fue Giovani Lo Celso, quien la extendió sobre el césped mientras era acompañado por varios de sus compañeros en plena celebración. El gesto se produjo apenas consumada la clasificación a la final y fue interpretado como una reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas, en un partido cargado de simbolismo por el histórico enfrentamiento entre ambos países.
La escena contrastó con el mensaje que había sostenido Lionel Scaloni durante la previa del encuentro. El entrenador había buscado descomprimir el clima al remarcar que se trataba únicamente de “un partido de fútbol”, aunque la victoria desató una celebración que también incluyó un fuerte contenido simbólico.
En los días previos al partido, la FIFA había dispuesto un amplio operativo de seguridad junto a autoridades estadounidenses y prohibido el ingreso de banderas o elementos con contenido político. Incluso la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había advertido que no se permitiría el acceso al estadio con insignias vinculadas a las Islas Malvinas. Sin embargo, una vez finalizado el encuentro, fueron los propios jugadores argentinos quienes llevaron el reclamo al centro de la escena tras sellar el pase a la final del Mundial.

