El Florencio Sola fue inaugurado el 6 de octubre de 1940 y se convirtió en uno de los grandes símbolos de Banfield. Por sus tribunas pasaron generaciones de hinchas, figuras del club y algunas de las páginas más importantes de la historia del Taladro.
El estadio Florencio Sola cumple este martes 86 años desde su inauguración, ocurrida el 6 de octubre de 1940. Ubicado en Arsenales al 900, en pleno corazón de Banfield, el Lencho se transformó con el paso de las décadas en uno de los principales emblemas del club y en una referencia deportiva de la zona sur del Conurbano bonaerense.
La cancha abrió sus puertas oficialmente con un partido ante Independiente de Avellaneda, que terminó con victoria del Rojo por 1-0 gracias a un gol de Arsenio Erico. El estadio tomó posteriormente el nombre de Florencio “Lencho” Sola, quien presidió la institución entre 1947 y 1954 y quedó estrechamente ligado a una de las etapas más importantes de su historia.
El Florencio Sola también marcó una época desde lo arquitectónico. Fue la cuarta cancha con tribunas de cemento construida en el país, detrás de las de Atlético Tucumán, Independiente y River. Allí, además, Banfield construyó una extraordinaria racha de 49 partidos invicto entre 1950 y 1953, período que coincidió con el recordado subcampeonato de 1951.
Con el correr de los años, el estadio atravesó distintas remodelaciones. En 2006 se reconstruyó el sector de plateas y se modernizaron numerosas instalaciones, mientras que en 2019 se retiró el alambrado de la platea lateral y se colocaron butacas para unos 2.500 espectadores. Palcos, vestuarios, gimnasios, cabinas de prensa y espacios administrativos acompañaron esa transformación.
En sus 86 años, el Lencho fue escenario de ascensos, campañas históricas, figuras inolvidables y celebraciones que atravesaron a distintas generaciones. Entre ellas sobresale la vuelta olímpica del Apertura 2009, uno de los momentos más importantes de la historia del Taladro. Para los hinchas, el Florencio Sola sigue siendo mucho más que una cancha: es el segundo hogar de Banfield.

