viernes 4 abril, 2025

Pumper Nic: la historia detrás de la primera cadena de fast food de Argentina

A mediados de los años 70, en un contexto de incertidumbre política y económica, nacía en Argentina Pumper Nic, la primera cadena de comida rápida del país. Fundada en 1974 por Alfredo Lowenstein, la marca introdujo el concepto de fast food en un mercado dominado por la parrilla y las comidas tradicionales. Su nombre surgió de un juego de palabras con el pan alemán pumpernickel, inspirado en las raíces familiares de su creador.

Los Lowenstein eran conocidos dentro del universo ganadero, y la marca Paty había sido presentada en sociedad el 1 de julio de 1960 en la tradicional Exposición de la Sociedad Rural Argentina del barrio porteño de Palermo.

El crecimiento de la empresa fue notable: en pocos años, Pumper Nic se convirtió en un emblema urbano, con locales en distintos puntos del país y una estética similar a las hamburgueserías estadounidenses. La experiencia de consumo, con bandejas, mostradores y tiempos de espera reducidos, revolucionó la forma en que los argentinos comían fuera de casa. Su impacto cultural quedó reflejado en Un sueño made in Argentina, el libro de la periodista Solange Levinton, quien recuperó su historia a partir de memorias personales y entrevistas. “No sé si la comida era rica, si yo tenía ocho, nueve o diez años. Tampoco sé si mi abuela pedía una hamburguesa o solo tomaba café; de qué charlábamos, ni cuánto tiempo duró ese ritual difuso que yo esperaba con ilusión cada semana. Pero, desde entonces, la marca Pumper Nic quedó enlazada a un fotograma del pasado al que me gustaría volver si pudiera viajar en el tiempo”, recuerda en su obra.

Los locales de Pumper Nic estaban ubicados en lugares estratégicos, de gran circulación de gente y, en muchos casos, cerca de las salas de cine. Un dato de color en la historia de la cadena de comidas rápidas argentina, es que en el año 1984 la banda Soda Stereo presentó su disco debut, entre bandejas que circulaban con hamburguesas, Frenys (papas fritas) y gaseosas.

El éxito de Pumper Nic no fue eterno. A pesar de su impacto cultural y su adaptación a los cambios del consumo, la empresa no logró sostenerse frente a la llegada de grandes competidores internacionales en la década del 90. La marca cerró sus puertas, dejando un legado de nostalgia en quienes crecieron disfrutando de sus hamburguesas y papas fritas.

El relato de su auge y caída, reconstruido por Levinton, da cuenta de cómo Pumper Nic representó más que un negocio de comida: fue un símbolo de una época, un intento de replicar el modelo americano con identidad local y una huella imborrable en la memoria colectiva de varias generaciones.

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