Lomas de Zamora cuenta con una amplia red de espacios culturales: el Centro Cultural Darragueira, ubicado en Darragueira 275 y el Centro Cultural El Ceibo, en Rincón 565, ambos ubicados en Banfield; el Centro Cultural Fiorito, situado en Presidente Perón y Recondo, en Fiorito; el Club Cultural, en Piaggio 653, en Lomas; y el Centro Cultural San José, en la intersección de Caaguazú y Anchoris, en Temperley.
En distintos barrios de Lomas de Zamora, los talleres artísticos impulsados por el Municipio se detacan como espacios de encuentro, aprendizaje y desarrollo personal. Entre ellos, las clases de pintura son una de las actividades más elegidas por su enfoque inclusivo y por promover la creatividad sin necesidad de experiencia previa.
Victoria, docente de artes plásticas en los cinco Centros Culturales del Municipio, explica que el trabajo en el aula abarca múltiples herramientas del lenguaje visual: “Las técnicas que se trabajan son distintas, digamos, todo lo que tiene que ver con las herramientas de lo que es la acción de pintar un cuadro desde la composición, técnicas de color, círculos cromáticos, aprender a equilibrar el color, la armonía del color, el equilibrio del cuadro, los valores, la escala de colores”.
En ese sentido, remarca que el objetivo es que cada participante pueda encontrar su propio estilo: “Sobre todo el lenguaje plástico tiene que ver con la composición visual de la obra de arte y desde ahí poder aprender lo que es figura forma, figura fondo, realismo figurativo, abstracto, distintos movimientos artísticos para que cada persona se encuentre en el que más le guste o en el que más lo represente”.

Un espacio abierto para todos
Uno de los ejes principales de los talleres es la diversidad de niveles y trayectorias. “En realidad el taller, a pesar de que es grupal, al mismo tiempo es individual. Cada persona trabaja su tiempo, no se requiere conocimiento previo”, señala Victoria. Y agrega: “Hay gente que viene que pinta hace años y personas que son recién iniciadas en la pintura y cada una a su manera”.
Lejos de ser una limitación, esa heterogeneidad enriquece el aprendizaje colectivo: “El taller se nutre mucho de eso, de entre unos y otros ir viendo qué cosa con la misma consigna le sale a cada uno, qué puedo aprender del compañero”.
El rol del docente y el desarrollo personal
Para la docente, el acompañamiento es clave, pero desde una perspectiva que prioriza la autonomía: “No decirles qué es lo que tienen que hacer, sino mostrarles cómo funciona mejor el equilibrio del color, los planos, las formas, la composición”.
En esa línea, destaca que el arte funciona como un lenguaje: “Pensando que la obra de arte tiene que ver con un lenguaje en imágenes, qué es lo que se quiere decir a través de esas imágenes y de esos colores”.
El objetivo central, sostiene, es estimular la creatividad: “Es un taller que tiene que ver específicamente con lo que es el desarrollo de la creatividad, estimular la creatividad que todas las personas tienen y para eso no se requiere conocimiento previo”.

Cultura, acceso y comunidad
Además del aprendizaje técnico, los talleres cumplen una función social fundamental. “El objetivo principal es que sea un lugar de encuentro, de esparcimiento social, de compartir”, explica Victoria.
En ese marco, resalta la importancia del acceso gratuito a estas propuestas: “Es muy importante que en distintos barrios personas de distintas características con distintas posibilidades sean todos iguales y todos tengan la misma posibilidad de aprender y desarrollarse dentro del arte”.
A lo largo del año, los espacios también organizan muestras donde los participantes exhiben sus obras: “La idea es poder compartir el encuentro, que otros vean la obra, pensando que la obra de arte se termina un poco cuando otro la observa”.
Romper barreras y animarse
Finalmente, Victoria subraya el impacto que generan estos espacios en quienes se acercan por primera vez: “La gente se sorprende cuando descubre que puede hacerlo de manera gratuita, que conoce gente, se hace amigos y aprende algo que pensaba que no podía”.
Y deja una invitación abierta a la comunidad: “Que no tengan miedo, que se acerquen, porque no hay nada más lindo que encontrarse entre personas en el camino del arte”.

