Publicado en octubre de 1986, el segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota marcó un antes y un después en el rock nacional. A cuatro décadas de su lanzamiento, ChatGPT eligió sus tres canciones favoritas de un disco que sigue atravesando generaciones.
Hay discos que representan una época y otros que terminan convirtiéndose en parte de la identidad de varias generaciones. Oktubre, el segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pertenece a esta última categoría. A 40 años de su lanzamiento, la obra conserva su lugar entre los grandes clásicos del rock argentino.
Publicado en octubre de 1986, el álbum encontró a la banda liderada por Carlos «Indio» Solari y Eduardo «Skay» Beilinson en un momento de transformación. Después de Gulp!, su debut discográfico de 1984, Los Redondos avanzaron hacia una propuesta musical más definida, con guitarras filosas, atmósferas densas y una identidad estética que terminaría por distinguirlos dentro de la escena nacional.
Nueve canciones que hicieron historia
Grabado en los estudios Panda de Buenos Aires, Oktubre reunió nueve composiciones atravesadas por la experimentación sonora y las imágenes inquietantes de las letras de Solari. «Preso en mi ciudad», «Música para pastillas», «Motor Psico», «Semen-Up», «Divina TV Führer» y «Ji ji ji» forman parte de un repertorio que trascendió el lanzamiento original y se incorporó definitivamente a la cultura popular.
La sonoridad del disco estuvo marcada por la influencia del postpunk, los climas oscuros y una instrumentación que se alejaba de las estructuras más convencionales del rock. A la formación habitual se sumaron Tito Fargo en segunda guitarra, Daniel Melero en teclados y Claudio Cornelio en percusión.
En las letras convivían referencias políticas, paranoia, marginalidad y una mirada crítica sobre la sociedad. Las tensiones de la Guerra Fría, las secuelas de la dictadura y los cambios culturales de los años ochenta funcionaban como parte del contexto de una obra que evitaba los mensajes explícitos y apostaba por imágenes abiertas a múltiples interpretaciones.
Las tres mejores canciones de Oktubre según ChatGPT
Elegir las mejores canciones de un disco tan emblemático siempre abre el debate entre los fanáticos. No existe un ranking definitivo, pero, al evaluar la composición, la identidad sonora y la capacidad de transmitir emociones, ChatGPT seleccionó tres temas que representan distintas facetas de Oktubre.
1. Música para pastillas: el costado más oscuro de Los Redondos
La canción sobresale por su atmósfera inquietante y una instrumentación que construye tensión desde el comienzo. La guitarra de Skay Beilinson y el saxo de Willy Crook aportan texturas que refuerzan el carácter hipnótico del tema.
Su sonido envolvente y experimental muestra una de las facetas más arriesgadas de la banda. Para ChatGPT, es una de las composiciones que mejor representan la personalidad musical de Oktubre.
2. Canción para naufragios: una joya melancólica
Con un clima más introspectivo, «Canción para naufragios» se destaca por su desarrollo musical y su capacidad para construir una sensación de deriva e incertidumbre.
Es una de las piezas que permiten apreciar el costado más atmosférico del álbum, con una composición que invita a escuchar más allá de los estribillos y a detenerse en los matices de su sonido.
3. Ji ji ji: el himno que trascendió el disco
La tercera elección puede parecer la más obvia, pero dejar afuera a «Ji ji ji» sería difícil de justificar. Su riff de guitarra, la tensión que recorre la composición y su explosión rítmica la convirtieron en una de las canciones más reconocibles del rock argentino.
Con el paso de los años, el tema quedó asociado al pogo multitudinario y a una forma de celebración colectiva que identifica al público ricotero. Su impacto demuestra cómo una canción de atmósfera oscura puede transformarse, al mismo tiempo, en una experiencia compartida por miles de personas.
Las menciones que quedaron afuera
La selección no estaría completa sin mencionar otras canciones que podrían integrar el podio. «Motor Psico» se destaca por su energía y su particular groove, mientras que «Preso en mi ciudad» combina intensidad y vulnerabilidad. «Fuegos de octubre», encargada de abrir el álbum, establece desde el primer momento su clima épico y político.
La elección de ChatGPT no pretende establecer una verdad definitiva: se trata de una valoración subjetiva de las composiciones, sus atmósferas y su relevancia musical. En un disco tan influyente, cada oyente puede tener su propio podio.
Una tapa que también se volvió un símbolo
La identidad de Oktubre no se construyó solamente a través de la música. La portada, diseñada por Ricardo Cohen, conocido como Rocambole, se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del rock nacional.
Con una multitud de figuras, banderas y una paleta dominada por el rojo, el negro y el gris, la ilustración remitía a la iconografía revolucionaria. La referencia a la Revolución Rusa de octubre de 1917 se combinaba con otras resonancias políticas y sociales. En la contratapa, la imagen de la Catedral de La Plata en llamas completaba una propuesta visual cargada de simbolismo.
La gráfica acompañó la construcción de un universo propio, que con los años se extendería a remeras, banderas, afiches y otros objetos que forman parte de la cultura ricotera.
A 40 años, un disco que sigue generando debates
La importancia de Oktubre va más allá de sus canciones más populares. El álbum representa un momento en el que Los Redondos consolidaron un lenguaje musical y visual propio y comenzaron a construir una mitología que todavía atraviesa a distintas generaciones.
Cuatro décadas después, sus nueve canciones siguen invitando a nuevas escuchas y discusiones. Y aunque ChatGPT se incline por «Música para pastillas», «Canción para naufragios» y «Ji ji ji», el mejor ranking quizá sea el que cada fanático arma después de volver a escuchar el disco.

