Cuando en el año 2001 el director Alberto Lecchi eligió Temperley para filmar “Nueces para el amor”, pocos imaginaban que esa historia de recuerdos y nostalgias se convertiría con los años en un emblema de la relación entre el cine argentino y el sur del Conurbano. La película, protagonizada por Ariadna Gil y Gastón Pauls, no solo utilizó las calles arboladas de la localidad como escenario, sino que hizo del barrio un personaje central del relato. Las referencias al Club Atlético Temperley funcionaron como anclaje emocional de una historia que respira la identidad gasolera en varias de sus escenas.
Lecchi estableció un contraste visual que quedó grabado en la memoria de los espectadores: los recuerdos de la adolescencia estallan en colores vivos que reflejan la intensidad del primer amor y la juventud, mientras el tiempo presente del relato se sostiene en un gris melancólico registrado en blanco y negro que acentúa el peso de los años y las ausencias. En esa transición entre la luz del pasado y la sobriedad del presente, las calles de Temperley y la mística del club de sus amores dejaron de ser un simple fondo para convertirse en protagonistas absolutos.
Esa película marcó un punto de inflexión en la forma de retratar el Conurbano en la pantalla grande, pero no fue la única producción que encontró en Lomas de Zamora el escenario ideal para contar historias. A lo largo de las décadas, el municipio se consolidó como uno de los sets de filmación preferidos por directores de distintas generaciones, atraídos por una combinación de edificios históricos, rincones que conservan la estética del barrio tradicional y amplios espacios verdes que el asfalto porteño no puede ofrecer.
Entre las películas más recientes que utilizaron locaciones en la zona se encuentra “Algo viejo, algo nuevo, algo prestado” (2024), del realizador Hernán Rosselli. La producción tuvo un paso destacado por la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes y registró imágenes en las calles de Lomas de Zamora y Temperley. Rosselli utilizó esas locaciones no como simple fondo escénico sino como parte central del relato, capturando la luz característica de la tarde y la atmósfera cotidiana del barrio.
Un año antes, en 2023, el director Demián Rugna eligió el predio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora para filmar escenas para “Cuando acecha la maldad“. El equipo de arte, liderado por Laura Aguerrebehere, encontró en un edificio abandonado del campus la estructura ideal para transformarlo en una escuela rural. La vegetación salvaje de la Reserva Santa Catalina y la arquitectura de ladrillos contribuyeron a generar la sensación de aislamiento y decadencia que el director buscaba para su relato, logrando que el espectador percibiera un entorno remoto del interior argentino cuando en realidad la producción se encontraba en el sur del Conurbano.
En 2021, el director Marcelo Piñeyro seleccionó el mismo predio universitario para filmar “El Reino”, la serie de Netflix que protagonizaron Chino Darín, Peter Lanzani y Diego Peretti. El histórico edificio del siglo XIX que funciona como ex Rectorado de la UNLZ, ubicado en el Instituto Fitotécnico de Santa Catalina en Lavallol, se transformó en el “Hogar de Niños de la Iglesia de la Luz”, una institución antigua y misteriosa que resulta fundamental para la trama de las dos temporadas. Las hectáreas de la Facultad de Ciencias Agrarias ofrecieron el marco adecuado para una historia que combina política y religión.
En 2004, el director Juan José Campanella filmó “Luna de Avellaneda” en el Club Juventud Unida de Llavallol. La película, que retrata la crisis de un club de barrio y la lucha de sus socios por mantenerlo a flote, encontró en esa institución de Lomas de Zamora el escenario ideal para reflejar la realidad social y económica de la Argentina posterior a la crisis del 2001. El club de Llavallol se transformó así en un símbolo de la resistencia comunitaria que la historia buscaba plasmar en la pantalla.

En 1974, la casa de la familia Pecorelli en Turdera, ubicada en la calle Riego Núñez al 300, fue el epicentro de la filmación de “La Madre María”. La producción construyó un aljibe real para recrear la vivienda de Pancho Sierra, mentor de la sanadora interpretada por Tita Merello, y transformó la zona en un escenario de época con carretas y vecinos que participaron como extras. El entonces denominado “Campo de Finck”, hoy conocido como Parque Finky, fue el lugar elegido para filmar las escenas más crudas de la película, donde se utilizaron ataúdes de madera para recrear las epidemias de antaño. Tita Merello solía cambiarse y tomar mate en las casas de los vecinos durante las pausas de rodaje, dejando una huella en la memoria barrial que perdura hasta la actualidad.
Villa Galicia, un rincón de calles tranquilas en Temperley, alberga la historia de los estudios cinematográficos Iguazú, que el actor Luis Sandrini instaló en la manzana delimitada por Rubén Darío, Juncal, Anatole France e Ituzaingó. Allí funcionó su búnker creativo, donde décadas más tarde se instalaría la empresa Fabrilomas. El vínculo entre Sandrini y el director Lucas Demare, forjado durante el rodaje de “Chingolo”, dio origen a una alianza que se extendió por años. Fue en estos estudios donde Demare realizó gran parte de la posproducción y los rodajes de interiores de sus películas más ambiciosas, incluyendo fragmentos de “La guerra gaucha”, una obra que marcó un hito en la industria del cine nacional y sorprendió al Hollywood de la época dorada.
La tradición cinematográfica de Lomas de Zamora se sostiene en la diversidad de sus paisajes urbanos, que combinan ciudad, pasado ferroviario y amplios espacios verdes. Esa característica particular convierte al municipio en un escenario elegido por directores que buscan alejarse del artificio de los estudios y encontrar en las calles, las casas y los edificios históricos una textura auténtica que el asfalto porteño no puede ofrecer. El Conurbano dejó de ser considerado periferia para convertirse en protagonista de una estética que tanto las plataformas de streaming como el cine de autor incorporaron en sus producciones más recientes.

